Tal y como se preveía, la Comisión Europea ha publicado esta semana dos importantes decisiones que van a afectar a Android y especialmente, a los consumidores; si es para bien o para mal, es algo que aún se está debatiendo.
La decisión más importante para el futuro de la plataforma es, sin duda alguna, la obligación de permitir que otros asistentes basados en inteligencia artificial estén tan bien integrados en Android como lo está Gemini.
De esta manera, Google tendrá que modificar el sistema operativo antes de julio de 2027 para que los usuarios puedan instalar el asistente que prefieran y que este pueda usar las mismas funciones avanzadas que Gemini.
Por ejemplo, esto permitirá usar comandos de voz para activar ChatGPT, Claude, Copilot o cualquier otro asistente basado en IA y así no tener que abrir la app primero.
Hasta ahora, eso sólo es posible con Gemini, con el comando de voz "Hey Google", porque es la única app que tiene acceso al micrófono del móvil de manera constante incluso si el dispositivo está bloqueado.
De la misma manera, otros asistentes ahora podrán controlar las apps del usuario de la misma manera que podrá Gemini Intelligence en una futura actualización; esta función usa los llamados agentes de IA para ejecutar tareas en segundo plano, como abrir una app para realizar un pedido de comida rápida sin que el usuario pulse en ningún botón.
La Comisión Europea ha justificado esta medida en que, según sus datos, las limitaciones que ahora tienen los asistentes alternativos los hacen un 60% menos atractivos para los usuarios europeos de Android.
De esta manera, la Comisión tiene la esperanza de fomentar la competición en Android, ya que ahora rivales como ChatGPT podrán hacer lo mismo que Gemini, y el usuario tendrá una mayor libertad para elegir el asistente que prefiera sin sacrificar funciones.
Esta no es una decisión sorprendente porque al gran rival de Google, Apple, ya le ha pasado exactamente lo mismo ya que la decisión está basada en la Ley de Mercados Digitales (DMA por sus siglas en inglés).
El nuevo Siri AI no será lanzado en la UE al mismo tiempo que en EEUU, el próximo mes de septiembre, porque eso obligaría a Apple a abrir el iPhone a otros asistentes similares como ahora está obligada Google. Apple ya ha declarado su intención de colaborar con la Comisión para buscar una solución que le permita seguir manteniendo el control sobre su plataforma, pero esta decisión contra Google hace difícil que vaya a recibir una excepción.
Google ha esgrimido los mismos argumentos que Apple para criticar la decisión de la Comisión Europea, afirmando que la aplicación de la DMA "no debería menoscabar la seguridad y la privacidad de los europeos".
La compañía ha alegado que los asistentes de IA ya "acceden de forma segura a las funcionalidades de Android" y que esta resolución "amenaza la seguridad de los dispositivos".
El temor de Google es que estas aplicaciones externas obtengan "permisos sensibles y potentes" sin las garantías que ofrecen las limitaciones que ahora tiene Android.
Sin embargo, en la misma decisión la Comisión Europea ha indicado que los futuros cambios deberían incorporar "salvaguardas para asegurar que la privacidad de los usuarios, la integridad del dispositivo y la seguridad son protegidos".
Ahora la cuestión es qué va a hacer Google. La compañía afirma que "seguiremos abogando por un enfoque equilibrado que proteja la privacidad y la seguridad al tiempo que apoye los objetivos de mercado".
Google no ha indicado el siguiente paso que dará, pero la posibilidad de que haga lo mismo que Apple y retire Gemini del mercado europeo para no tener que cumplir con esta normativa existe.
El buscador también se ve afectado
La segunda decisión es similar pero afecta al buscador de Google, e implica que a partir de enero de 2027, la compañía tendrá que compartir sus datos con buscadores rivales con el objetivo de mejorar la competencia del mercado.
De esta manera, alternativas más pequeñas a Google podrán tener más información sobre las tendencias de búsqueda y con ello, mejorar sus motores de búsqueda para que sean capaces de competir contra Google.
La compañía también ha criticado esto, alertando que "es especialmente preocupante que las búsquedas privadas de los europeos queden expuestas a empresas desconocidas sin una anonimización adecuada".
Sin embargo, la Comisión precisamente ha indicado en su decisión que los datos traspasados "deben ser anónimos usando un método de varias capas" y otorga a Google la capacidad de comprobar si los datos compartidos supondrían un riesgo para su protección.
