El valor de mercado de Nvidia ha superado la frontera de los 5 billones de dólares, posicionando a la firma como un pilar fundamental en el creciente sector de la inteligencia artificial.
Detrás de esta maquinaria tecnológica se encuentra su cofundador y director ejecutivo, Jensen Huang, cuya filosofía de gestión está estrechamente ligada a la educación que recibió de sus progenitores durante su infancia en Taiwán y Estados Unidos.
El actual responsable de la firma de chips ha explicado públicamente en diversos foros que su inspiración empresarial proviene directamente de la severidad con la que fue criado, un estilo de educación característico de muchas familias asiáticas.
Según el directivo, la exigencia continua marcó sus primeros años de vida y moldeó una mentalidad enfocada en la superación constante, donde el conformismo no tenía cabida.
Jensen Huang nació en Taiwán en 1963 y con 10 años emigró a territorio estadounidense con sus padres, un cambio que estuvo impulsado por los deseos de superación de su familia.
Esta herencia cultural y familiar asiática se tradujo en una disciplina estricta que le obligaba a revisar cada acción para encontrar puntos débiles. Huang ha recordado que la actitud de sus padres se basaba en la idea de que cualquier logro, por positivo que pareciera, aún tenía margen de mejora y, por tanto, nunca alcanzaba el nivel de excelencia absoluto que ellos esperaban.
Lo llamativo es que esta relación de Huang con sus padres no ha cambiado nada, pese a que el ejecutivo ya ha superado los 60 años de edad y lidera la corporación que mejor ha sabido aprovecharse del boom de la inteligencia artificial.
Hace cinco años Nvidia era conocida principalmente por sus chips para tarjetas gráficas y su apuesta por los videojuegos; pero Huang se dio cuenta de la gran demanda que iba a tener este hardware para ejecutar los nuevos modelos de IA.
Las GPUs (chips gráficos) ofrecen un mejor rendimiento que las CPUs (procesadores) de ordenador en los cálculos necesarios para ejecutar un modelo de IA, así que Huang ordenó un pivote de Nvidia a este nuevo sector pese a los riesgos.
Una apuesta que ha tenido un tremendo éxito, pero eso no ha servido a Huang para librarse de la supervisión continua de sus padres.
El directivo bromeó en una conferencia sobre cómo, tras asistir juntos a una reunión con analistas financieros, su padre pasó todo el trayecto de vuelta dándole indicaciones minuciosas sobre cómo mejorar sus intervenciones, demostrando que para los padres de origen asiático el rol de corregir a los hijos no termina nunca.
Sin embargo, esta tolerancia a la corrección externa y la falta de complacencia se han convertido en bazas para Huang, que las ha trasladado a las oficinas de la multinacional de semiconductores.
El directivo argumenta que haber crecido bajo una crítica constructiva pero incesante le preparó para gestionar la empresa sin que el ego interfiera en la toma de decisiones estratégicas.
"Debido a que fui criado de esa manera, no tengo problemas para aceptar críticas, no tengo problemas para aprender cosas nuevas y no tengo problemas para ser humilde", declaró Huang.
