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La llegada del verano y de las altas temperaturas ha provocado que millones de hogares españoles pongan a funcionar sus sistemas de climatización, como es el caso del aire acondicionado.

Sin embargo, este gesto tan rutinario para combatir el calor puede convertirse en una auténtica trampa para la factura eléctrica si olvidamos un paso fundamental que afecta directamente al rendimiento de nuestras máquinas.

Manuel Amate, electricista, experto en eficiencia energética y rostro detrás de Domoelectra, ha lanzado un aviso crucial que todos deberíamos aplicar en casa antes de que el verano se asiente definitivamente.

El experto insiste en que encender el equipo sin revisarlo previamente es un riesgo tanto técnico como económico.

En sus propias palabras, "este año ha llegado el calor antes de lo previsto y hemos empezado a encender antes los aparatos de climatización", por lo que recomienda encarecidamente hacer "un mantenimiento preventivo lo antes posible para ahorraros averías y consumos elevados a causa de la suciedad".

El impacto de este descuido está perfectamente cuantificado y afecta de lleno a nuestro bolsillo, ya que, como advierte el profesional, "un aire sucio puede disparar el consumo hasta un 10 % más".

El motivo de este derroche, aunque muy lógico, a menudo pasa desapercibido para el usuario medio. Tal y como explica Amate, "la razón es muy sencilla: cuando un aire acondicionado está sucio, el polvo impide el paso del aire y hace que tenga que funcionar a mayor capacidad".

Aire acondicionado. Shutterstock

Además, para garantizar el mejor diagnóstico, detalla que "como buenos técnicos 2.0 llevamos nuestro medidor ambiental, también conocido como anemómetro, para comprobar si el aire que expulsa una máquina de conductos está en condiciones óptimas de limpieza y salubridad".

Para evitar este sobrecoste, la recomendación principal es realizar una limpieza profunda al menos dos veces al año, concretamente antes de la temporada de verano y antes de encender la bomba de calor en invierno.

No obstante, si notas que el aparato no enfría bien o desprende olores desagradables, debes actuar de inmediato. El primer paso ineludible es apagar por completo el equipo de aire acondicionado para evitar cualquier tipo de accidente eléctrico o mecánico durante la manipulación.

Una vez asegurada la máquina, debes acceder a los filtros. En los sistemas de climatización por conductos, estos elementos suelen estar ocultos bajo la tapa de registro en el techo del baño o en lugares medianamente accesibles.

Para retirarlos correctamente, apóyalos desde la parte superior y busca la inclinación adecuada para sacarlos con mucha calma, asegurándote de no dañar ninguna pieza estructural ni forzar los anclajes.

Con los filtros ya fuera de su habitáculo, comienza la fase de lavado. Es muy recomendable ponerse una mascarilla protectora para evitar inhalar todo el polvo retenido.

A continuación, llena una bañera con agua templada, sumerge los filtros por completo y utiliza un cepillo suave para eliminar toda la suciedad incrustada.

Tras este cepillado, llega el momento crucial de la desinfección, para la cual puedes usar líquidos específicos o una sencilla mezcla de una parte de lejía por tres de agua, dejándola actuar durante unos cinco minutos para erradicar por completo bacterias, virus y malos olores.

Aire acondicionado goteando IStock

Para finalizar este mantenimiento interior, debes secar los filtros al aire libre, pero siempre evitando la exposición directa a la luz solar para que el plástico no se derrita ni se deforme.

Si necesitas acelerar el proceso de secado, puedes usar un secador de pelo, pero estrictamente con aire templado o frío. Cuando estén totalmente secos, solo tienes que reinstalarlos en su posición original, comprobando que quedan bien fijados y seguros.

Más allá del cuidado básico de los filtros, el electricista subraya la enorme importancia de realizar una revisión preventiva general cada dos años.

En este sentido, aconseja emplear una pinza amperimétrica para medir el consumo en vatios y amperios del sistema en pleno funcionamiento, una práctica excelente para detectar a tiempo anomalías energéticas que puedan derivar en problemas graves o roturas costosas.

Por último, no debemos ignorar la unidad exterior, que normalmente se encuentra ubicada en tejados, terrazas o azoteas y es la responsable real de generar el aire frío.

Es vital retirar cualquier objeto, hojas o suciedad que obstruya la salida de aire y cerciorarse de que el conducto del desagüe no esté atascado.

Asimismo, hay que comprobar que los silentblocks —también llamados antivibradores de aire acondicionado— cumplen su función para que la máquina no vibre en exceso ni haga ruidos molestos, además de retirar bridas muy apretadas en las canalizaciones para evitar puntos débiles por donde puedan romperse.

Como consejo de oro final, Amate resalta que comprobar el aislamiento exterior y quitarle el sol directo a las tuberías es un paso absolutamente esencial para conservar el frío generado y maximizar la eficiencia energética del hogar.