Nacho Castañón
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El inicio del verano y las intensas olas de calor advertidas por la AEMET han disparado la demanda energética en toda España. Aunque solemos asociar este sobrecoste casi en exclusiva al aire acondicionado, existen elementos cotidianos que pasan desapercibidos y encarecen la factura mensual: como el ascensor.

Se trata de un equipo con uso intensivo que puede llegar a representar entre el 2 % y el 10 % del consumo eléctrico total de un edificio, según datos de la firma KONE.

Ante esta situación, optimizar su funcionamiento se ha convertido en una prioridad y en una excelente oportunidad de ahorro para las comunidades de propietarios.

Los expertos señalan que una adecuada modernización de estas instalaciones puede traducirse en una reducción drástica del gasto de energía que alcanza hasta el 70 %.

Una cifra que, lógicamente, depende del estado de obsolescencia del sistema antiguo y de la profundidad de las reformas tecnológicas que se decidan implementar.

Modernizar el ascensor

El secreto para transformar cada trayecto vertical en una fuente de ahorro real reside de manera directa en la innovación tecnológica que incorporan los sistemas actuales de elevación.

En las instalaciones antiguas, el acto rutinario de presionar el botón de llamada activa un mecanismo que genera una gran cantidad de energía cinética, de la cual una porción muy significativa se desperdicia por completo en forma de calor residual.

Para combatir esta ineficiencia, las soluciones contemporáneas han desarrollado la denominada tecnología de regeneración energética.

Mediante sistemas avanzados el aparato es capaz de capturar la energía que se produce durante momentos clave del viaje, por ejemplo, cuando la cabina frena o desciende llevando una carga pesada.

Un ascensor Shutterstock

En lugar de disipar esa fuerza, el dispositivo la convierte de nuevo en electricidad limpia y la reinyecta directamente a la red eléctrica interna del edificio.

Esto permite que sea aprovechada por la iluminación de las zonas comunes o por otros servicios comunitarios, lo que puede suponer un ahorro directo de hasta un treinta y cinco por ciento en fincas con un uso intensivo.

Más allá de la captación y el reciclaje de la energía en movimiento, la eficiencia global de un equipo de elevación moderno se fundamenta en la optimización de sus componentes internos de tracción.

La sustitución de los viejos bloques de motor por alternativas de última generación permite que cada desplazamiento requiera una cantidad de energía notablemente menor para desplazar el mismo peso.

A este avance mecánico se asocian sistemas informáticos de control inteligente que analizan y predicen los patrones de movimiento dentro del inmueble.

Gracias a estos algoritmos, el ascensor adapta de forma dinámica su disponibilidad y sus trayectos a la demanda real de los usuarios en cada momento del día, anulando por completo los viajes innecesarios o redundantes que suelen ocurrir durante las horas de menor actividad o durante las madrugadas.

Por otra parte, existe un factor de derroche invisible que suele ser ignorado por la mayoría de las personas y es el consumo en estado de reposo.

Un ascensor pasa una cantidad considerable de horas detenido esperando a ser utilizado, pero durante todo ese tiempo en espera, sus sistemas electrónicos, pantallas de información y luces interiores continúan demandando electricidad de forma continua para mantenerse operativos.

Las normativas actuales y las soluciones de modernización se centran con especial atención en corregir este gasto latente, implementando modos de suspensión profunda similares a los de los ordenadores modernos.

Al desactivar las funciones accesorias cuando el equipo no detecta actividad, se logra una disminución sustancial del consumo anual acumulado, un beneficio que se nota de forma muy positiva en aquellos edificios que tienen un tráfico moderado pero constante.

"En momentos de alta demanda energética, como los meses de verano, optimizar el consumo de todos los equipos del edificio es clave. El ascensor es un elemento con un gran potencial de mejora que, bien actualizado, puede generar ahorros visibles y sostenidos en el tiempo", señala en un comunicado Fabrizio Toiani, director de Modernizaciones de KONE.