Llega el verano y el termómetro se dispara. La primera idea siempre es la misma: instalar un aire acondicionado tradicional. Pero la realidad es tozuda, ya que no siempre se puede.
Hay edificios con fachadas protegidas y comunidades de vecinos que prohíben las unidades exteriores. También están los pisos de alquiler, donde meterse en obras no tiene ningún sentido.
En estos casos, los aires acondicionados portátiles vuelven a ser los reyes de la casa. Sí, hablamos de los famosos 'pingüinos'.
En una entrevista para la Revista Interiores, la interiorista Mercè Gómez de Orgaz, fundadora de Monotropa, ha analizado este dilema. La experta reconoce que no son su opción favorita para combatir el calor, pero sí un gran salvavidas.
Para la experta, estos aparatos son "una gran solución en momentos en los que las temperaturas son muy altas y no se puede instalar aire acondicionado porque el edificio tiene restricciones".
Preparar la casa antes
Antes de comprar cualquier aparato, la experta recuerda que una casa bien aislada funciona mejor contra el calor. El secreto está en la arquitectura mediterránea.
Usar toldos, persianas y ventanas con rotura de puente térmico frena el sol. Estos recursos reducen mucho la necesidad de climatización.
Pero si tu piso es antiguo o vas de alquiler, el margen de maniobra es menor. Ahí es donde entran los ventiladores de techo o los 'pingüinos'.
El atractivo del 'pingüino' es obvio. No requiere instalación fija, tiene ruedas y enfría rápido una habitación. Sin embargo, no hace milagros.
aire acondicionado portátil Comfort 6000 de AEG.
Tienen dos contras: el ruido y el tubo de evacuación. Este tubo debe sacar el aire caliente a la calle a través de la ventana.
Mercè Gómez advierte sobre este punto. A la diseñadora no le convencen del todo porque "es muy difícil sellar bien la salida del aire caliente y hay mucha pérdida de energía".
Por eso, son para un uso puntual. Pero el mayor problema de estos aparatos es estético. Son grandes, llevan cables y un tubo enorme; y rompen la armonía de cualquier salón de diseño.
Aquí es donde entra su truco maestro. Si el aparato es blanco, la experta aconseja "disimularlo entre muebles del mismo tono o buscar un rincón acompañado con algunas plantas donde pase más desapercibido".
Esta idea es perfecta para salones claros. Si lo colocas junto a un aparador blanco o una estantería ligera, el aparato se fusiona con el entorno.
¿Y si es negro o gris? Propone llevarlo hacia un estilo más industrial. Quedará genial junto a lámparas negras o muebles oscuros. No hay que esconderlo por completo, necesita espacio para respirar.
Por la noche puede ser tentador enfocar el aire directo a la cama, pero la interiorista lo desaconseja por completo para evitar molestias de salud. Y es que el aparato debe refrescar la estancia, no tu cuerpo.
La experta también advierte sobre las plantas y aconseja no dejar que reciban el chorro de aire frío directo ni el viento de los ventiladores.
En verano, agrúpalas para crear un microclima húmedo y pulverízalas a menudo, añade la interiorista.
