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Millones de españoles han salido ya de vacaciones de verano, y una buena parte está cometiendo serios errores a la hora de proteger su vehículo del sol. Y no es sólo porque aparcar en una zona sin sombra pueda convertir el habitáculo en un horno.

El efecto del calor sobre los componentes del coche tampoco debe ser olvidado, porque si lo hacemos, nos podemos encontrar con que la pantalla del habitáculo ya no funciona porque se ha sobrecalentado, o que el volante o la palanca de cambios sean imposibles de usar.

El remedio clásico en estos casos es simplemente poner un parasol, una lámina de protección reflectante que evita que los rayos afecten a los componentes del habitáculo; pero es muy posible que lo estemos poniendo mal.

Para comprobar la eficacia real de los accesorios contra el calor, el club automovilístico alemán ADAC realizó un exhaustivo estudio usando siete vehículos idénticos, siete Dacia Dusters, que fueron expuestos al sol.

Cada uno de estos coches fue protegido de una manera diferente, incluyendo una unidad de control, para comprobar cómo cambiaban las temperaturas del interior.

Una de las conclusiones más sorprendentes del experimento tuvo que ver con el uso del parasol. La mayoría de la gente coloca el protector por dentro del parabrisas, ya que es la forma más cómoda y efectiva de aislar el interior; o al menos, eso creíamos.

La prueba comparó varias protecciones contra el sol ADAC Omicrono

Las mediciones de ADAC demuestran que eso es un error, y que de hecho, poner el parasol fuera es mucho más efectivo que ponerlo dentro.

Los datos no mienten: con el parasol en el interior, los termómetros registraron una temperatura de 49 grados centígrados.

Por contra, al instalar el parasol en el exterior del parabrisas, la temperatura se redujo hasta los 45 ºC, una diferencia de nada menos que 4 grados que puede no parecer mucho, pero que puede ser muy importante.

El motivo detrás de esta diferencia es obvio si lo pensamos un poco. Con el parasol dentro, los rayos de sol ya han atravesado el cristal, por lo que la radiación solar ya ha entrado en el habitáculo y se queda retenida ahí.

Es algo similar a lo que ocurre con las cortinas o los estores térmicos que ahora son populares en las casas; el problema es que sólo tapan la luz una vez que los rayos ya han entrado en la casa, así que la habitación se calienta más.

La solución es la misma que en el hogar; en vez de poner una cortina térmica dentro, es mejor instalar un toldo que bloquee la radiación antes de que tenga oportunidad de impactar contra el cristal de la ventana.

De la misma manera, es mejor poner el parasol fuera del coche para que bloquee el sol sin dejar oportunidad a que los rayos impacten el parabrisas.

Por supuesto, esto no siempre es posible, especialmente si hemos dejado el coche en una zona que no controlamos, ya que nos pueden robar el parasol. Pero si hemos aparcado en casa o en una zona segura, es más recomendable hacerlo así.

Sin embargo, si realmente queremos proteger nuestro coche del sol, lo que deberíamos hacer es olvidarnos del parasol completamente.

Y es que el experimento de ADAC demuestra que el accesorio más eficaz es una funda solar que tape parcialmente el coche; esta lona cubre todas las ventanas además de los parabrisas, evitando la entrada de luz desde cualquier ángulo.

El coche que usó esta protección registró la temperatura más baja, de 43 grados, frente a los 53 grados que alcanzó el vehículo completamente desprotegido.