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Europa y España sufren el implacable azote de una intensa ola de calor que mantiene disparadas las alertas por temperaturas extremas y obliga a depender de forma masiva del aire acondicionado en hogares y oficinas.

En medio de esta búsqueda constante de alternativas para refrescar las ciudades y afrontar periodos estivales cada vez más asfixiantes, desde China llega una solución tan visualmente impactante como ingeniosa: usar niebla artificial.

El país asiático ha encontrado la manera de enfriar vecindarios enteros desde las alturas sin requerir un aparato de climatización en cada ventana, protagonizando unas imágenes virales que parecen sacadas de una película de ciencia ficción, pero que ya son una realidad.

El epicentro de esta iniciativa se encuentra en la provincia de Shanxi, al norte del país, concretamente en la ciudad de Yuncheng. Allí, los residentes de numerosos bloques de viviendas han sido testigos de cómo los rascacielos se envuelven de forma repentina en una densa nube blanca que cae en cascada desde las azoteas hacia las calles cercanas.

Lejos de ser un fenómeno sobrenatural o un simple truco visual, responde a una instalación pensada estrictamente para combatir las altas temperaturas. Las grabaciones difundidas por los propios vecinos se han hecho virales en redes sociales por lo insólito de la escena, mostrando edificios enteros envueltos en lo que recuerda a un día de niebla espesa.

El funcionamiento de este sistema consiste en una red de boquillas de alta presión colocadas en los tejados que lanzan al aire microgotas de agua extremadamente finas. Al ser de un tamaño tan reducido, se evaporan casi al instante tras entrar en contacto con la atmósfera, incluso en días secos y calurosos.

Este proceso físico de evaporación absorbe directamente el calor del ambiente, logrando reducir la temperatura de la superficie entre cinco y ocho grados en cuestión de minutos. El resultado final es una capa de niebla artificial que desciende sobre la fachada y las calles próximas sin mojar a los peatones ni el asfalto.

Cabe remarcar que el mecanismo no opera de forma continua, sino que entra en marcha de manera automática cuando el termómetro supera los 35 grados centígrados. Según indican los residentes de la zona, el sistema se activa aproximadamente una vez por semana, coincidiendo con los picos de calor más intensos del verano.

Con este avance, China da una nueva evolución a la clásica técnica de la nebulización que desde hace años instalan ayuntamientos de medio mundo en terrazas, parques o paradas de autobús.

Lo que cambia en Yuncheng es la escala, trasladando los difusores a las azoteas para convertir cada rascacielos en una fuente de aire fresco para todo el vecindario, una ventaja clave en bloques donde no todos los hogares cuentan con climatización propia.

La polémica no ha tardado en llegar de la mano de varios expertos citados por medios asiáticos, quienes han mostrado su preocupación por el consumo de agua que exige este tipo de instalaciones, sobre todo en regiones del norte de China donde el recurso escasea durante el verano.

Frente a estas dudas, los defensores sostienen que el gasto real es bajo porque las gotas se evaporan casi de inmediato y apenas dejan restos en el suelo, subrayando además que el consumo eléctrico es muy inferior al de un aire acondicionado convencional al requerir únicamente bombas y boquillas.

A falta de cifras oficiales por parte de las autoridades locales sobre el volumen exacto de agua consumido, los vídeos compartidos miles de veces en plataformas como 'X' y difundidos por la agencia estatal Xinhua muestran este nuevo concepto de lluvia artificial como un capítulo más en la lista de inventos con los que el país busca ganarle la partida al calor.