Mientras tenistas como Rafael Nadal o Carlos Alcaraz apuestan por inmensos catamaranes flotantes para desconectar del circuito profesional, Cristiano Ronaldo —que ayer quedó eliminado del Mundial de fútbol 2026 tras ganar España a Portugal en octavos— prefiere la agresividad de un superyate de lujo italiano para esquivar el foco mediático.
Lejos de la presión en los estadios y del objetivo incesante de las cámaras, el astro portugués pasa sus vacaciones estivales a bordo del Azimut Grande 27 Metri, un espectacular superyate valorado en 6,6 millones de euros que se ha convertido en su búnker familiar particular.
Aunque el precio de partida de este modelo ronda los 6,2 millones, el desembolso final del futbolista superó holgadamente esa cifra debido a un largo listado de exigencias y personalizaciones de alta gama. El futbolista portugués adquirió la embarcación en el verano de 2020 a Azimut, un histórico astillero afincado en la localidad toscana de Viareggio.
No se trata de un capricho al alcance de cualquiera: la firma fabrica a lo sumo 300 barcos al año, reservados casi en exclusiva para las mayores fortunas del planeta. Desde entonces, es habitual ver a Georgina Rodríguez y al jugador compartiendo estampas veraniegas desde su cubierta.
Con casi 27 metros de eslora, el barco impone por unas líneas exteriores muy deportivas, alejadas del volumen masivo de una plataforma multicasco. Su arquitectura juega con terrazas repartidas en varios niveles y amplios ventanales laterales que rompen la opacidad del casco para inundar el interior de luz.
Interior del interior de Cristiano Ronaldo.
En la cubierta superior, el clásico flybridge, la embarcación esconde un solárium equipado con jacuzzi y un bar exterior con taburetes altos; un escenario concebido para navegar tomando un refresco al aire libre.
De puertas hacia dentro, el diseñador italiano Achille Salvagni ideó un ambiente alejado de la ostentación estridente. Los tonos pastel y el mobiliario de líneas suaves aportan un toque hogareño que contrasta con el exterior agresivo del barco.
El verdadero centro neurálgico es la suite principal, situada en la proa de la cubierta principal y pensada para ocupar todo el ancho del casco. Además de contar con ventanales de suelo a techo y un inmenso vestidor, incorpora un detalle hecho a medida: un módulo diseñado específicamente para albergar la valiosa colección de relojes del futbolista.
Para los invitados, la distribución reserva cuatro camarotes dobles —adaptables a camas individuales o de matrimonio— y cinco baños completos, todos accesibles a través de una elegante escalera de caracol.
Interior del interior de Cristiano Ronaldo.
Los armarios están estratégicamente empotrados en los mamparos para no robar un solo centímetro de espacio ni romper la armonía visual. En total, la embarcación puede acomodar a una decena de comensales en los sofás de su salón central.
En cuanto al resto de características, mover una embarcación de estas características exige músculo mecánico. Por ello, el Azimut Grande esconde en la sala de máquinas dos motores de 1.900 caballos cada uno, capaces de empujar el barco a una velocidad de crucero de 22 nudos.
Su depósito de 9.500 litros de combustible le otorga una autonomía pensada para largas travesías sin necesidad de pisar puerto, complementado por un sistema de pilotaje doble que permite gobernar el yate desde el interior o en cubierta.
