Hoy da inicio la Operación Verano de la DGT, la mayor de la historia. Según Tráfico, se prevén más de 104 millones de desplazamientos durante los meses de julio y agosto, y la mayoría de los conductores tiene la misma preocupación: lo que van a gastar en combustible.
Pese al anuncio de esta semana del Gobierno de la rebaja de 15 céntimos a la gasolina, en la práctica los españoles ya están notando que las gasolineras han vuelto a subir los precios a los niveles anteriores; y para colmo, esta ayuda se verá reducida en agosto y septiembre, por lo que el precio durante esos meses puede ser incluso más elevado.
La situación ha motivado a muchos conductores a buscar trucos y métodos para ahorrar gasolina, y muchos han tirado de los 'clásicos' y de las enseñanzas de sus padres y cuñados; como por ejemplo, poner el punto muerto para ahorrar en gasolina.
Sin embargo, los expertos son tajantes en ese sentido: poner el punto muerto en el coche realmente no sirve para reducir el consumo de combustible. No sólo eso, sino que de hecho puede ser contraproducente y hacernos gastar más e incluso ponernos en peligro.
Eden Díez, de la autoescuela Aprobado a la Primera, así lo ha explicado en un vídeo viral publicado en TikTok, donde advierte que la práctica de usar el punto muerto no es en absoluto recomendable.
Díez rompe el mito compartido por 'cuñados que saben de estas cosas', explicando que al poner el punto muerto, estamos quitando el freno motor y lanza el vehículo "como si fuera un misil" y por lo cual, es peligroso.
A eso hay que sumar que Díez afirma que poner el punto muerto aumenta el consumo del vehículo, algo que podríamos pensar que es falso.
Al fin y al cabo, al poner el coche en 'punto muerto', estamos separando la transmisión del motor, eliminando la fricción y dejando que el motor baje de revoluciones.
Sin embargo, los expertos están de acuerdo con el mensaje de este vídeo de TikTok, y hay una explicación técnica muy sencilla: el punto muerto hoy en día no tiene ningún sentido por la mecánica de los coches modernos.
En Moeve, por ejemplo, explican que los coches actuales, tanto de gasolina como diésel, están equipados con sistemas de inyección electrónica que gestionan el suministro de combustible de manera inteligente.
Si estamos en movimiento, pero levantamos el pie del acelerador, el sistema automáticamente lo detecta y activa un modo de corte de inyección; como su nombre indica, eso significa que el combustible deja de entrar en el motor.
Al levantar el acelerador, el coche se mueve por su propia inercia, y es esta fuerza la que mantiene el motor girando incluso sin recibir combustible; por eso, la centralita corta el suministro hasta que es necesario de nuevo para mantener las revoluciones.
Como resultado, si levantamos el pie del acelerador ya estamos consiguiendo un consumo de 0,0 litros a los 100 km, sin necesidad alguna de quitar la marcha en la que estemos y poner el coche en punto muerto.
De hecho, si ponemos el punto muerto lo que estamos haciendo es obligar al motor a consumir carburante para mantener las revoluciones y que no se cale.
En definitiva, el mito del punto muerto es uno de esos que, en su día y con otra tecnología, tal vez hubiera dado resultados, pero que hoy en día se repite sin ninguna base real.
