Publicada

El incremento en la factura de la luz como resultado de poner el aire acondicionado durante todo el día en verano ha obligado a muchas familias a buscar maneras de ahorrar electricidad en otros electrodomésticos, como la lavadora.

Un truco muy repetido, tanto en redes sociales como entre amigos, consiste en llenar el tambor de la lavadora sólo hasta la mitad de lo habitual para consumir menos electricidad, especialmente en programas largos.

Si lo pensamos, parece que tiene sentido. Con un menor peso en el tambor, los motores no tienen que trabajar tanto en moverlo y de esa manera consumen menos, e incluso podemos obtener otras ventajas como un menor desgaste a largo plazo.

Sin embargo, los expertos son tajantes en afirmar que este truco en realidad es un mito que no tiene ningún tipo de base científica, y que en la práctica, llenar el tambor por la mitad o completamente es básicamente lo mismo y no vamos a notar la diferencia, al menos no en el consumo eléctrico.

Por ejemplo, en un vídeo de YouTube, el ingeniero Javier Cabrera desmiente el mito de manera directa, afirmando ante una pregunta que "Eso es falso. El consumo de energía de la lavadora es el mismo si estamos trabajando a plena carga o con menor cantidad de ropa".

El experto aclara que el motor del aparato realiza un esfuerzo similar para hacer girar el tambor y activar el lavado, independientemente de si tiene algunas camisetas o si está completamente lleno de prendas pesadas.

Por lo tanto, este truco es contraproducente y nos va a hacer gastar más electricidad. Hacer dos lavados a media carga consume prácticamente el doble de electricidad que realizar un único lavado con la capacidad máxima que permite el tambor.

Eso sí, hay que tener en cuenta que eso no significa que a partir de ahora tengamos que llenar siempre el tambor al máximo, porque podemos cometer otro error muy grave: sobrecargar la lavadora.

En concreto, si sobrepasamos el peso máximo que el fabricante ha establecido para nuestro modelo de lavadora, no sólo vamos a notar una subida en la factura de la luz, sino que vamos a sufrir otras consecuencias.

Por ejemplo, al forzar más los cojinetes, la correa y otros componentes, su vida útil se va a reducir mucho y se van a romper antes de lo que deberían, lo que se traducirá en una costosa reparación o incluso la necesidad de comprar otra lavadora.

La OCU (Organización de Consumidores y Usuarios) también advierte que una sobrecarga del tambor afecta a la calidad del lavado; la ropa se queda más compacta y no se puede mover libremente, y la mezcla de agua y detergente no puede penetrar los tejidos, así que es posible que necesite un segundo lavado y por lo tanto, más coste.

Por lo tanto, lo recomendable es fijarnos siempre en las especificaciones del fabricante, que es el que ha diseñado la lavadora para aceptar una cierta cantidad de peso, ni más ni menos, para consumir menos con cada lavado.

La mayoría de las lavadoras cuentan con sensores que nos avisarán en caso de sobrepasar el peso, y deberíamos quitar prendas en caso de que se active el aviso. De hecho, la OCU incluso plantea llenar el tambor sólo hasta el 80% aproximadamente para tener un poco de margen.