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El parque de ascensores en España afronta una transformación histórica obligada por la ley. La reciente entrada en vigor de la nueva Instrucción Técnica Complementaria (ITC) ha puesto contra las cuerdas a miles de comunidades de propietarios que deben adaptar sus instalaciones a las normativas de seguridad más estrictas del mercado.

Esta regulación no es un trámite opcional, ya que las sanciones por mantener un equipo en funcionamiento sin regularizar, una vez cumplido el plazo obligatorio, pueden acarrear multas económicas de hasta 6 millones de euros para los vecinos.

Aunque esa cuantía es únicamente para los casos de infracciones más graves, entre las que se incluyen seguir usando el ascensor sin estar regularizado, en la práctica las comunidades se enfrentan a un desafío técnico y económico considerable.

Los datos del sector proporcionados por la Federación Empresarial Española de Ascensores (FEEDA) indican que el 50% del parque de ascensores en España supera los 20 años de servicio, y más de 400.000 unidades superan la barrera de los 30 años de antigüedad.

Entre estos equipos afectados se encuentra una generación icónica de elevadores que revolucionó la arquitectura urbana a finales de la década de 1990 al prescindir por primera vez del cuarto de máquinas superior, como el popular modelo Schindler SMART, del cual existen actualmente más de 20.000 unidades operando en el territorio nacional.

Frente al temor generalizado de los propietarios de sufrir derramas inasumibles, los expertos del sector defienden la planificación y la actualización selectiva como la vía más inteligente y económica.

La clave técnica reside en entender que "envejecimiento" y "deterioro" no significan necesariamente lo mismo, y que una intervención oportuna evita tener que reemplazar la maquinaria entera.

De hecho, la estrategia óptima de mantenimiento preventivo consiste en un cuidado continuado que evite la necesidad de reparaciones periódicas, ya que van a afectar a la factura final cuando llega el momento de cumplir con las directrices de la administración pública.

Mejor mantener que reparar

Manuel Jiménez Gómez, director de Modernizaciones e Ingeniería en Schindler Iberia, llega a afirmar que "un ascensor de 25 años que ha funcionado con normalidad puede modernizarse con una inversión significativamente menor que uno que ha acumulado reparaciones parciales durante ese tiempo".

Esta afirmación significa que parchear averías de forma reactiva debilita la estructura general y encarece los procesos de actualización técnica futuros, mientras que los equipos que han tenido un comportamiento habitual permiten reaprovechar la estructura original, reduciendo el coste de actualización.

En otras palabras, si un ascensor ya se ha reparado varias veces, sale más caro modernizarlo a los estándares que obliga la ITC, frente a un ascensor que puede ser antiguo, pero que se ha mantenido correctamente.

Eso es porque la modernización de un ascensor antiguo no requiere necesariamente la sustitución completa de la cabina o de las guías, lo que habitualmente genera obras complejas y cortes prolongados del servicio.

Un técnico de servicio inspecciona un ascensor Schindler Iberia Omicrono

Las tecnologías actuales permiten concentrar el presupuesto en los componentes absolutamente críticos, como el cuadro de maniobras digital, el sistema electrónico de control, los elementos de seguridad y los motores de alta eficiencia energética.

Además de costar menos, eso también supone que el proceso de instalación de los nuevos componentes dura menos y el ascensor puede volver a ser usado antes por los vecinos del edificio.

Las compañías que han previsto estas nuevas leyes están en ventaja. Jiménez recuerda que Schindler Iberia, al haber instalado de serie unos sistemas de seguridad y eficiencia muy por encima del que era el estándar del mercado en su día, muchos de sus clientes ya cumplen la normativa antes de su entrada en vigor.

Mientras tanto, las juntas de propietarios se están acelerando debido a las nuevas exigencias, como demuestra que la modernización del sector se haya acelerado un 4,9% en el 2025 según datos de la FEEDA.