España se sitúa a la vanguardia de la transición energética en Europa, pero hasta ahora el debate sobre las energías renovables marinas se había centrado de forma casi exclusiva en la eólica flotante.
Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista científica Journal of Cleaner Production y realizado por investigadores de la Universidade da Coruña cambia las reglas del juego.
La investigación determina que las aguas territoriales españolas tienen el potencial de albergar entre 4,45 y 6,48 gigavatios de potencia de energía solar fotovoltaica flotante en alta mar.
Para poner estas cifras en perspectiva, la instalación de esta capacidad de energía solar marina podría cubrir entre el 6,2% y el 9% de la demanda eléctrica total de todo el país, tomando como referencia los datos de consumo de septiembre de 2025.
Este cálculo no se ha realizado de forma aleatoria, sino que los autores del informe han utilizado como base los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo, conocidos como POEM, aprobados oficialmente mediante el Real Decreto 150/2023.
Esto garantiza que las zonas consideradas para el despliegue fotovoltaico respetan las restricciones ambientales, de navegación y de defensa nacional ya establecidas por el Gobierno.
Plataformas solares marinas de BlueNewables.
El desarrollo de la tecnología fotovoltaica flotante en el mar presenta ventajas muy importantes respecto a las plantas tradicionales que se instalan en tierra firme. Los paneles solares sufren una pérdida de eficiencia cuando se calientan en exceso durante los días de verano.
En el entorno marino, el efecto de enfriamiento del agua que se encuentra debajo y alrededor de las estructuras mitiga este problema de forma notable. Los investigadores señalan que este fenómeno de refrigeración natural puede llegar a incrementar la generación de electricidad de los paneles solares en un 10,2% en comparación con las instalaciones terrestres.
Una mejor inversión
Desde el punto de vista financiero, los datos del estudio arrojan conclusiones muy positivas para los inversores del sector energético.
Los periodos de amortización estimados para estos complejos flotantes oscilan entre los tres y los siete años, un plazo relativamente corto que demuestra la viabilidad económica de la tecnología en el contexto actual del mercado mayorista de la electricidad.
Uno de los puntos más interesantes del análisis es cómo pueden convivir estas infraestructuras con los futuros parques de eólica marina. Lejos de competir por el espacio, los expertos de la Universidade da Coruña consideran que ambas tecnologías son plenamente complementarias.
La coexistencia de paneles solares flotantes y aerogeneradores en las mismas áreas delimitadas permitiría compartir las costosas infraestructuras eléctricas, como los cables submarinos y las subestaciones en el mar. Esta hibridación reduciría de forma drástica los costes de inversión iniciales y optimizaría el uso del espacio marítimo.
El potencial de casi 7 gigavatios abre una nueva vía para que España consolide su posición como potencia energética renovable, aprovechando sus miles de kilómetros de costa y sus elevados niveles de radiación solar para diversificar una matriz de generación que ya no dependerá únicamente de la superficie terrestre disponible.
