Llega el verano, y con él, el encendido del aire acondicionado durante prácticamente todas las horas del día; y al precio que está la electricidad, eso supone un aumento en el gasto mensual para las familias españolas.
Sin embargo, no siempre hace falta encender el climatizador; en España siempre hemos tenido soluciones de baja tecnología para luchar contra las altas temperaturas, y eso no ha cambiado, aunque sí lo haya hecho la arquitectura de nuestros hogares.
La diferencia entre un edificio antiguo y otro moderno es obvia; antes los toldos eran de instalación prácticamente obligatoria, pero hoy en día, con la instalación de grandes cristaleras y las líneas puras que definen la arquitectura moderna, están siendo sustituidos por un estor que tapa la ventana desde el interior.
Pero ¿realmente cumple la misma función un estor que un toldo? Según explica Julio A. Romero Alonso, arquitecto de la firma Arrebol Arquitectos, en su blog oficial, debemos tener en cuenta que la eficiencia de estos sistemas no es idéntica aunque podamos pensar lo contrario.
El experto afirma que "es infinitamente más eficaz colocar un toldo por el exterior que un estor por el interior"; de hecho, llega a asegurar que "colocar un estor por el interior puede ser hasta contraproducente" en nuestra lucha contra el calor.
Para comprender cómo es eso posible, si ambos elementos tapan la radiación solar, hay que entender primero la física de la transmisión térmica; en otras palabras, porque tapemos la luz no significa que vayamos a escapar de las altas temperaturas.
Un estor puede tapar la luz que entra por la ventana, pero hay que tener en cuenta que sólo la tapa una vez que ya ha entrado en nuestro hogar por el vidrio de la ventana, y entonces, el calor queda atrapado en el interior del inmueble.
Un salón con estor.
Lo mismo que ocurre con los estores internos también ocurre con las cortinas, incluso si son térmicas; son capaces de frenar la luz y aportarán algo de alivio, pero no son tan eficientes contra el aumento de temperatura e incluso pueden atrapar el aire caliente en el interior del hogar.
En cambio, un toldo tradicional tapa la radiación solar antes de que penetre por las ventanas de nuestra casa, así que permanece fuera del hogar, ya que no llega en tanta cantidad a las ventanas y por lo tanto, el calor no se transmite tanto al interior.
Por supuesto, el problema es que los toldos están vistos como algo 'viejo' e incluso 'obsoleto', su instalación no siempre es posible y estéticamente no encajan tan bien con la arquitectura moderna.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que los toldos han mejorado mucho en los últimos años con la llegada de nuevas tecnologías y diseños que los hacen más apropiados para el hogar moderno.
Los toldos modernos se instalan de manera sencilla y sin necesidad de afrontar costosas reformas estructurales; además, tienen la ventaja de que cuando se recogen en los meses de invierno y otoño, apenas llaman la atención, permitiendo captar radiación solar cuando sí es necesaria para calentar la casa.
El diseño de los toldos también ha cambiado. Los herrajes rústicos y pesados de antaño, que solían romper la armonía visual de las fachadas modernas, han dado paso a versiones minimalistas y compactas con los llamados sistemas de cofre.
De la misma manera, ya hay toldos con WiFi que se conectan con las plataformas de hogar inteligente y pueden ser controlados de manera sencilla a través del smartphone o de un altavoz conectado, por lo que no tenemos siquiera que extenderlo de manera manual.
