Tal y como se preveía, hoy la Comisión Europea ha dado el mayor paso hasta la fecha para ganar la llamada "soberanía digital"; en otras palabras, para dejar de depender de empresas extranjeras y potenciar su industria tecnológica.
No será sencillo. El llamado "Paquete de Soberanía Tecnológica Europea" representa un gran plan para desarrollar alternativas en sectores clave como la fabricación de microchips, el almacenamiento en la nube y el desarrollo de inteligencia artificial.
Se trata de una reacción sorprendente, no por ello menos esperada, en un contexto global en el que la geopolítica y el control sobre el software están cada vez más ligados; en otras palabras, los datos y la IA representan el control, y la UE no quiere dárselos a sus rivales.
Hasta ahora, los países miembros de la Unión Europea se han conformado con llegar a acuerdos con empresas, la mayoría estadounidenses como Amazon, Google y Microsoft, para sus necesidades tecnológicas. Sin embargo, la elevación de las hostilidades de la administración Trump demuestra que ese es un punto débil.
En palabras de Ursula von der Leyen, Presidenta de la Comisión Europea, "No podemos permitirnos depender de otros para las tecnologías que mantienen nuestros hospitales funcionando, nuestra red eléctrica estable y nuestros servicios seguros".
Aún más, la Presidenta asegura que las nuevas leyes que nacerán como resultado de este Paquete son para "proteger a nuestros ciudadanos, defender nuestros intereses y tomar nuestras propias decisiones".
El centro del paquete es la nueva Ley de Desarrollo de la Nube e Inteligencia Artificial, que incluye medidas que pueden ser polémicas; por ejemplo, dará poder a la Comisión Europea para vetar a países que no sean "confiables" para servir en el sector público de los países miembro.
Menos burocracia y más inversión
Pese a eso, la Comisión ha aclarado que este no es un intento de proteger el sector europeo frente a rivales estadounidenses y chinos, sino de potenciarlo. La normativa se centrará en medidas que ayuden a las empresas europeas a crecer y convertirse en alternativas capaces de enfrentarse directamente con las extranjeras.
Para conseguirlo, se invertirá dinero público en productos que contribuyan a la economía europea y especialmente, a su independencia de empresas de fuera, además de en la investigación y la innovación a través de iniciativas líderes.
Henna Virkkunen, Vicepresidenta Ejecutiva de la Comisión Europea par la Soberanía digital, Seguridad y Democracia durante la presentación
También se promete una reducción de la burocracia para la construcción de centros de datos, mientras que los países miembro podrán aportar a un nuevo foro "Eurocloud" para mejorar las capacidades de la UE y fomentar la adopción de la última tecnología, como la IA.
Relacionado con esto, se desarrollará la versión 2.0 de la Ley de Chips (Chips Act) para potenciar el diseño y producción de chips propios para servidores de IA, incluyendo gigafactorías de IA como la que Elon Musk presentó este mismo año para EEUU.
La gran diferencia respecto a la apuesta estadounidense está en la apuesta por el código abierto (Open Source). La Comisión destaca que la UE ya aloja tres millones de contribuidores al código abierto con soluciones desarrolladas por y para Europa.
La nueva Estrategia Open Source reforzará esta táctica para desarrollar y proveer más soluciones locales para sectores como la nube, IA, tecnologías de Internet, ciberseguridad y semiconductores.
Para ello, promoverá el ecosistema abierto invirtiendo en la formación, además de ofrecer programas de apoyo para el crecimiento de empresas emergentes especializadas en código abierto. También se incluyen presupuestos destinados a mejorar el mantenimiento a largo plazo de las infraestructuras abiertas de Europa.
