Cuando Apple presentó su primera tarjeta de crédito, sabíamos que no iba a ser algo normal; era imposible que la Apple actual se conformase con poner la manzana en un producto cualquiera.

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Para empezar, la mayoría de usuarios de la Apple Card ni siquiera recibirán una tarjeta como tal; realizarán los pagos directamente con el iPhone o el Apple Watch, donde el número de tarjeta será diferente para cada transacción. Aún así, Apple ofrece la posibilidad de pedir una tarjeta física a los primeros usuarios en EEUU, y aquí es donde encontramos la extravagancia.

Porque la Apple Card no es una tarjeta cualquiera. Como ya publicamos en su día, Apple advierte de que si la metemos en la cartera como cualquier otra puede sufrir daños y perder el color original. Sí, muchos nos contactásteis para decirnos que eso era sólo una advertencia para cuidar la tarjeta; pero seamos sinceros, este tipo de cosas sólo ocurre con Apple.

La locura de las tarjeteras para la Apple Card

Pero tal vez más chocante es que hay una buena porción de usuarios que, cuando se enteraron de esta noticia, no se quejaron de que no podían seguir usando su cartera: sino que buscaron alternativas. Y si hay demanda, el mercado dicta que también hay oferta, y por eso en los últimos días Internet se está llenando de productos para la Apple Card.

Estas carteras especiales están diseñados especialmente para cuidar la Apple Card, y están fabricados en materiales diferentes a los advertidos por la compañía. Un ejemplo de esto lo tenemos en la Kerf Case, que más que una cartera es una carcasa de madera para nuestra Apple Card. No, no podemos meter nada más, sólo la tarjeta de crédito, aunque por supuesto podemos usarla para cualquiera, no solo para la Apple Card.

Kerf Case Kerf

La Kerf está fabricada en madera y permite alojar sólo una (1) tarjeta. Eso, pese a que es tan gruesa como una carcasa para el iPhone. Esto se explica por el complejo sistema de apertura, que conlleva dar dos pasos: deslizar la cubierta superior, y a continuación deslizar la propia tarjeta. La Kerf cuesta 139 dólares, algo tal vez elevado para una cajita de madera, pero quién soy yo para criticar.

Si crees que es un producto absurdo, eso es porque no has visto la última cartera que ha conseguido la youtuber iJustine; por si el nombre no era pista suficiente, es una gran fan de Apple, y eso suppone usar una cartera para la Apple Card que cuesta 900 dólares.

Respira hondo. Comprendo si te has mareado un poco. No, no es un gazapo, la Vandium es una tarjetera que cuesta 900 dólares, casi tanto como un iPhone XS nuevo. Aparentemente el precio viene motivado por el diseño y por los materiales usados, titanio y una capa de oro, porque de algo hay que presumir.

Es una simple tarjetera, pero sus creadores lo pintan como la siguiente evolución en los pagos, afirmando que han reducido la cartera tradicional a la mínima expresión. El diseño promete "excitar nuestros sentidos", y bueno, por ese precio será mejor que lo haga.

Por supuesto, estos son ejemplos extremos, y la inmensa mayoría de los usuarios de la Apple Card ni siquiera tendrá una tarjeta física. Pero son productos que dejan muy claro el tipo de usuario que primero ha dado el salto a las Apple Card.