Año tras año el ser humano y sus industrias emiten miles de millones de toneladas de CO2. ¿El resultado? Un planeta en peligro que empieza a resentirse de la contaminación que generamos, aumentando cada vez más su temperatura y, por ende, derritiendo zonas hasta ahora congeladas y acabando con la vida de cientos de especies animales.

Cada vez más personas son conscientes de este problema y de la necesidad de erradicar de algún modo la emisión de gases. Por esa razón muchas compañías están intentando reinventarse empleando energías renovables y cambiando su sistema de economía lineal por uno circular.

Otro caso es el de la industria automovilística, que parece estar destinada a abandonar los combustibles fósiles para comenzar a utilizar vehículos eléctricos y otras variables similares. Sin embargo, muchos olvidan que es posible ser sostenible en otros campos, como en la arquitectura, la Torre Robinson de Singapur es el ejemplo ideal de lo que os contamos.

La Torre Robinson y el urbanismo sostenible

Kohn Pedersen Fox (KPF), una de las principales firmas de arquitectura del mundo, es quien está detrás de este magnífico complejo arquitectónico. Desde 2014 las leyes de Singapur obligan a reemplazar la vegetación que se pierda al construir un edificio por vegetación dentro del propio bloque y así lo ha hecho KPF.

KPF

Esta compañía ha diseñado la Torre Robinson precisamente con ese enfoque sostenible. La sorprendente obra está dividida en dos partes: una zona inferior y otra superior separadas por una especie de bosquecillo exterior repleto de vegetación.

Encima de este espectacular jardín hay 20 plantas de oficinas coronadas en su cima por otro jardín mucho más grande que el central, aunque en este caso es completamente interior.

Uno de los líderes del proyecto relata a Design Boom que la Torre Robinson busca combinar un espacio típico de oficina con ciertos toques ambientales y, como habréis observado, lo han conseguido.

No es el primer proyecto de este tipo del que oímos hablar. Uno de los más famosos es el Bosco Verticale de Milán, un complejo de rascacielos que cuenta con más de 2.000 especies vegetales en sus fachadas.

Sin duda, alternativas excelentes que favorecen a ciudades totalmente asfixiadas por la contaminación de los vehículos. Sus habitantes seguro que agradecen un poco de vegetación entre tantos edificios. ¿Veremos algo así en España?

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