Décadas después de su estreno, Dragon Ball sigue siendo todo un fenómeno que atrae a millones de personas de alrededor de todo el mundo; la afición no ha fallado ni un instante, ni en los momentos más épicos, ni en los que la animación no ha estado a la altura. Dragon Ball parece que ha transcendido más allá de esos detalles.

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Dragon Ball Super, la (hasta ahora) última serie de la saga es especialmente importante, porque es la primera que se emite simultáneamente en Japón y el resto del mundo; gracias a servicios de streaming como Crunchyroll, hemos podido ver los últimos capítulos casi al mismo tiempo que los aficionados japoneses.

El final de Dragon Ball atrae a decenas de miles en las plazas

crunchyroll dragon ball

Atrás quedaron los tiempos de esquivar “spoilers” durante días, esperando los capítulos de sitios pirata, con subtítulos escritos por aficionados. Dragon Ball Super representa un cambio en la industria, en el que las fronteras han caído gracias a Internet.

Eso no significa que la piratería haya desaparecido completamente; y no hablamos sólo de aficionados que se descargan capítulos por torrent, sino de emisiones públicas para decenas de miles de personas.

dragon ball super 2

Hace pocas horas que se emitió el penúltimo capítulo de Dragon Ball Super, el 130, con la pelea que todo el mundo estaba esperando. Uno de los eventos más esperados de los últimos años, el enfrentamiento definitivo entre Goku y Jiren por el futuro del multiverso.

Un evento de proporciones tan absurdas, que se ha convertido en una cuestión de debate nacional y catalizador de una posible crisis internacional.

Y todo porque algunas alcaldías, especialmente en América Latina, decidieron emitir los dos últimos capítulos de Dragon Ball Super en las plazas. Desde México hasta Perú, pasando por Ecuador, las plazas se han llenado de decenas de miles de personas, reunidas para disfrutar de una historia final en la que no ha faltado la polémica.

Piratería masiva que podría haberse evitado

Sólo había un pequeño problema: nada de eso estaba aprobado por los propietarios de los derechos de Dragon Ball, Toei Animation, ni la encargada del streaming, Crunchyroll. Eran emisiones piratas, ni mas ni menos, y estas compañías fueron raudas en explicar en Facebook que no tenían nada que ver.

En México algunos municipios llegaron a recibir una carta del embajador de Japón, pidiendo la suspensión de la exhibición y una “respuesta de las autoridades”. Aunque algunas alcaldías como la de Coahuila aceptaron públicamente a no celebrar la emisión pública, una simple búsqueda en redes sociales o Youtube nos indica que la mayoría no hicieron caso. Las expectativas eran tan altas que una cancelación podría haber acabado muy mal.

dragon ball super 3

Para algunos aficionados, la afluencia masiva de personas es todo un triunfo y un motivo de orgullo de la afición. Por eso cabe preguntarse si la reacción de los propietarios de los derechos ha sido la adecuada.

En vez de realizar peticiones infructuosas en redes sociales y presionar a los embajadores para que enviasen cartas, tal vez en Toei Animation tendrían que haber adoptado esta fiesta; hacerla oficial, con retransmisiones aprobadas, stands con merchandising y eventos.

Entonces podrían haber sacado algo de provecho de un evento que iba a ocurrir, con su aprobación o sin ella. Tal vez subestimaron a la afición latina y su amor por Dragon Ball.