LiFi puede sonarnos a chino ahora mismo, pero es el futuro que dará muerte al WiFi. Y, para los indecisos, promete ser 100 veces más rápida en comparación.

El WiFi se ha establecido como estándar de comunicaciones inalámbricas sin lugar a dudas. Es nuestra forma preferida de conectarnos a Internet, hasta los autobuses lo llevan, y nos deja crear redes locales de forma sencilla. Y encima es sencilla y barata de mantener. ¿Qué más podríamos pedir?

La respuesta es velocidad. Aunque las normas han ido aumentando la velocidad, el WiFi sigue estando lejos de alcanzar las velocidades de los cables Ethernet. El límite que tienen los router WiFi de gama media suele ser 300 mbps. También, aunque en un plano menor, es interesante acabar con los toscos y poco discretos routers. Y una tecnología llamada LiFi podría traer esa promesa a la realidad.

LiFi, la tecnología que dará muerte al WiFI

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Los laboratorios y medios de comunicación llevan hablando de LiFi desde 2011, y la idea en la que se sustenta es simple. Todos tenemos bombillas LED instaladas en casa. El LiFi aprovecharía esto para crear un parpadeo, inapreciable al ojo humano, que transmita información. Es como si nuestro ordenador y nuestras luces hablasen en código morse, pero tan rápido que no podríamos percibirlo.

El problema, hasta ahora, es que el LiFi en el laboratorio funciona a la perfección, pero no es tan sencillo de conseguir en la vida real. Los tests de laboratorio arrojaban una velocidad impresionante, 224 gbps. Los tests en condiciones reales, aunque también sorprendentes, no se acercan a esta velocidad teórica: estaríamos hablando de 1 gbps.

Algo que, a pesar de no ser la velocidad teórica de la que hablábamos antes, sigue siendo un rayo al lado del WiFi. Aunque no está exenta de desventajas: la conexión se saturaría igual al conectar más dispositivos a la misma bombilla, y necesitamos tener la bombilla encendida para que funcione. Es decir, no podrías navegar con la luz apagada. Un sinsentido, ¿verdad?

LEDs contra infrarrojos: una carrera por superar al WiFi

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Por suerte, una estudiante de la Universidad de Tecnología de Eindhoven (Países Bajos) habría dado con la solución. Para evitar ambos inconvenientes, Joanne Oh ha cogido el LiFi pero lo ha transformado en otra tecnología. En vez de usar bombillas LED para transmitir la información, usa luz infrarroja y antenas pasivas que no requerirían movimiento.

Esto elimina de un plumazo las desventajas del LiFi con bombillas LED. Y es más, lo destroza en términos de velocidad. Los primeros tests de esta tecnología habrían conseguido una velocidad de descarga de 42.8 gbps a 2 metros y medio de distancia. Es decir, sería 100 veces más rápido que los routers WiFi que solemos tener por casa. Aunque también sigue teniendo problemas, como que no puede atravesar paredes.

Por desgracia, Ton Koonen, la cabeza del grupo en el que trabaja Joanne Oh, afirma que tardaremos 5 años como mínimo para ver a esta tecnología. Y los primeros dispositivos que lo aprovecharán serán portátiles, tablets y monitores.

Así que todavía falta mucho para que veamos esta tecnología funcionando, pero estamos dando pasos en la buena dirección. De momento tenemos dos tecnologías que compiten entre sí para traer el LiFi a nuestras casas. ¿Por qué caballo apostáis?

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