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El seguro integrado o embedded insurance se está consolidando como un nuevo canal de distribución para el sector asegurador.

Así lo confirma a EL ESPAÑOL-Invertia Jordi Pagés, consejero delegado y cofundador de Weecover. En su opinión, la evolución del mercado refleja una creciente colaboración entre aseguradoras, entidades financieras y plataformas tecnológicas para ofrecer protección en el momento en el que surge la necesidad del cliente.

"El cliente actual no quiere contratar un préstamo personal en una aplicación y después tener que buscar un seguro por internet", explica Pagés.

La demanda se orienta hacia experiencias integradas y sencillas, en las que la cobertura pueda contratarse dentro del propio proceso de compra o financiación, sin necesidad de cambiar de canal.

El ejecutivo considera que "este tipo de alianzas validan que la integración tecnológica ágil es el camino correcto para crecer". Las entidades financieras buscan nuevas vías para captar y rentabilizar clientes en un entorno competitivo, mientras que las compañías de seguros pueden acceder a millones de usuarios y reducir los costes de adquisición mediante plataformas con una base digital consolidada.

Distribución tradicional

En esta línea, afirma que la principal diferencia entre el canal tradicional y el seguro integrado "reside en el contexto y la fricción".

Mientras que la distribución tradicional suele requerir la intervención de profesionales que identifican necesidades, comparan opciones y explican las condiciones, el seguro embebido se ofrece dentro de una experiencia digital, como la contratación de un préstamo o la compra de un dispositivo.

Para el usuario, añadir la protección puede limitarse a marcar una casilla. Sin embargo, Pagés advierte de que esa sencillez exige una operativa interna sofisticada, con plataformas capaces de calcular precios en tiempo real, emitir pólizas de forma inmediata, automatizar cobros y sincronizar procesos sin intervención manual.

No obstante, "el modelo tradicional no va a desaparecer", sostiene. A su juicio, las plataformas digitales son especialmente adecuadas para distribuir productos estandarizados y de alto volumen, pero los riesgos complejos continúan requiriendo el criterio y el asesoramiento personalizado de los mediadores.

"El verdadero riesgo para la mediación es el estancamiento tecnológico", remarca. La automatización de las tareas administrativas de menor valor permitiría a los profesionales dedicar más tiempo al asesoramiento, la generación de confianza y la atención de las necesidades específicas del cliente.

El desarrollo de estos productos está condicionado por las exigencias de transparencia de la Directiva de Distribución de Seguros. El cliente debe saber qué está contratando, quién asume el riesgo y quién actúa como distribuidor.

Regulación e inteligencia artificial

Además, el seguro debe ser opcional y no puede imponerse como condición para acceder al servicio principal. El uso de datos para calcular precios y emitir pólizas también debe contar con consentimiento explícito y garantías de ciberseguridad, en línea con el Reglamento General de Protección de Datos.

La inteligencia artificial contribuirá a personalizar las coberturas y los precios, aunque el mayor potencial se encuentra en la automatización de procesos internos. La lectura de documentación y la gestión inicial de siniestros son algunas de las tareas que podrían agilizarse mediante esta tecnología y reducir los principales cuellos de botella del seguro embebido.

Las aseguradoras que están avanzando con mayor rapidez son aquellas que cuentan con arquitecturas tecnológicas modernas y flexibles. Por el contrario, las compañías condicionadas por sistemas rígidos y elevados niveles de deuda tecnológica afrontan más dificultades para integrar soluciones externas y pueden perder oportunidades de crecimiento en los nuevos canales digitales.

En este contexto se sitúa el acuerdo anunciado a principios de septiembre entre Revolut y MetLife, que, según Weecover, constituye una muestra de la madurez alcanzada por el seguro embebido.

La alianza refleja la tendencia de las aseguradoras a asociarse con plataformas digitales para acceder a grandes bases de clientes y ofrecer coberturas vinculadas a necesidades concretas, como la protección frente a la pérdida de empleo, la incapacidad o la hospitalización.

Para Pagés, este tipo de operaciones no son excepcionales, sino el inicio de una etapa de mayor colaboración entre compañías de seguros y plataformas financieras digitales.

Su desarrollo dependerá, no obstante, de la capacidad de ambas partes para conectar sus sistemas en tiempo real y proporcionar una experiencia de contratación sencilla, transparente y conforme a la regulación