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El rápido desarrollo de la inteligencia artificial está disparando la demanda mundial de centros de datos y, con ella, la necesidad de seguros desde las fases iniciales de cada proyecto, según apunta el bróker Jhasa.

Esta transformación abre una oportunidad para el desarrollo de proyectos renovables en España, pero también introduce riesgos técnicos, financieros y operativos que deben contemplarse desde sus primeras fases.

Por ello, Jhasa recomienda incorporar el asesoramiento asegurador desde el diseño del proyecto y revisar la compatibilidad entre la financiación, la construcción, la operación y el suministro energético.

En función de las características de cada inversión, el programa asegurador puede incluir seguros de caución, construcción y montaje, daños materiales, avería de maquinaria, transporte, responsabilidad civil, pérdida de beneficios y ciberriesgos.

"La inteligencia artificial tiene una dimensión física que no siempre se tiene suficientemente en cuenta", señala Juan Escudero, managing partner de Jhasa.

El directivo añade que "el seguro no puede abordarse como un trámite final; su asegurabilidad puede condicionar la financiación, los plazos y la capacidad para atraer inversión".

Para la correduría, España tiene la oportunidad de consolidarse como uno de los polos europeos de infraestructura digital y energética, siempre que el desarrollo de los nuevos proyectos se lleve a cabo de forma ordenada, resiliente y asegurable.

Inversión en centros de datos

La firma considera que el éxito de estos proyectos dependerá no sólo de la disponibilidad de energía, sino también de que las plantas de generación, los sistemas de almacenamiento y los contratos vinculados sean financiables y asegurables.

Las previsiones manejadas por Jhasa apuntan a que la capacidad mundial de los centros de datos podría alcanzar los 219 gigavatios en 2030, casi el triple del nivel actual.

De hecho, la inversión en centros de datos en España entre 2025 y 2030 ascenderá a 66.900 millones y generará 16.000 empleos, según un informe de la Asociación Española de Centros de Datos SpainDC.

En un escenario más restrictivo en regulación y acceso a la red eléctrica, esta cuantía se reduciría a 43.000 millones y en otro más favorable, con facilidades regulatorias y considerando a estas como infraestructuras críticas, esta alcanzaría los 79.000 millones.

Una cadena de riesgos

En este contexto, España parte de una posición favorable gracias a sus recursos renovables, la disponibilidad de suelo y el desarrollo de los contratos de compraventa de energía a largo plazo, que aportan visibilidad sobre los ingresos futuros.

Sin embargo, cada proyecto afronta una cadena de riesgos que comienza en la fase de construcción y se prolonga durante toda la vida útil de la infraestructura.

Entre ellos figuran los retrasos en la ejecución, las dificultades de conexión a la red, el transporte de componentes, los fenómenos meteorológicos extremos, la ciberseguridad industrial y las interrupciones operativas.

Esta acumulación de exposiciones está impulsando la demanda de soluciones aseguradoras más especializadas y de un análisis de riesgos integrado.