Y. Rodríguez
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La Armada y Navantia trabajan en el diseño de una nueva versión de la fragata F110 con más capacidad de defensa aérea y antimisil para hacer frente a las amenazas que están transformando la guerra naval.

El proyecto, denominado F110 IAMD (Integrated Air and Missile Defence), plantea evolucionar la actual clase 'Bonifaz' con más potencia de fuego, sistemas de combate avanzados y capacidad para proteger no solo al propio buque, sino también al conjunto de una agrupación naval.

La iniciativa abre la puerta a dar continuidad a la serie de cinco fragatas F110 que Navantia construye actualmente para la Armada, aunque todavía no supone la aprobación de nuevas unidades.

El objetivo es desarrollar una plataforma con mayores prestaciones en defensa antiaérea y antimisil, preparada para responder a ataques simultáneos y a una gama cada vez más amplia de amenazas, desde aeronaves y drones hasta misiles de crucero y balísticos.

Los trabajos parten de los Requisitos de Estado Mayor (REM) definidos por la Armada en el marco de su documento estratégico Armada 2050 y toman como referencia el diseño de las F110 en desarrollo.

La nueva configuración, según ha informado Navantia, mantendrá las capacidades antisubmarinas y antisuperficie de la serie original, pero reforzará su papel en la defensa aérea de la flota.

El propósito es disponer de una fragata capaz de detectar, clasificar, seguir y combatir múltiples amenazas a mayor distancia, así como de asumir misiones de defensa de área, escolta de unidades de alto valor y coordinación de la defensa aérea de una fuerza naval.

El diseño contempla también mejoras de velocidad y autonomía para facilitar su participación en despliegues prolongados y operaciones combinadas.

Más misiles

Una de las principales novedades de la futura F110 IAMD será el aumento de su capacidad de lanzamiento vertical, concebida para integrar distintos tipos de misiles y adaptar el armamento a los requisitos de cada misión. Esta ampliación busca incrementar la potencia de combate del buque y mejorar su capacidad de respuesta ante ataques aéreos complejos.

La defensa antiaérea y antimisil integrada será el eje de la nueva configuración.

En un escenario marcado por la proliferación de armas de largo alcance y ataques que pueden combinar diferentes vectores, la capacidad de interceptar amenazas a distancia y coordinar la respuesta de varios buques se ha convertido en un elemento central de la protección de las fuerzas navales.

La futura fragata estará diseñada para contribuir a la defensa de área, es decir, proteger un espacio operativo y a las unidades que se encuentren dentro de él, más allá de la defensa inmediata del propio buque.

Render de la fragata F-110 Indra

Esta función resulta especialmente relevante en la escolta de unidades de alto valor y en operaciones en las que una agrupación naval deba operar bajo amenaza aérea y misilística.

El proyecto no concreta todavía el número de celdas de lanzamiento vertical ni los modelos de misiles que incorporaría la nueva configuración. Esos aspectos deberán definirse durante el desarrollo del diseño y el correspondiente proceso de obtención.

Preparada para nuevas amenazas

El refuerzo del armamento irá acompañado de la evolución del sistema de combate SCOMBA Nueva Generación (NG), que contará con una arquitectura basada en la nube para integrar sensores, armas, sistemas autónomos —UxV—, equipos del buque y enlaces de datos.

La finalidad es disponer de una imagen táctica compartida que facilite la detección y el seguimiento de amenazas, el intercambio de información y la coordinación de la defensa de una agrupación naval. La integración de estos sistemas permitirá mejorar la gestión del combate y la interoperabilidad con otras plataformas.

Adiestramiento con el sistema SCOMBA Navantia

La arquitectura estará concebida para evolucionar a medida que cambien las amenazas y se incorporen nuevas tecnologías. El diseño contempla sistemas abiertos, escalables y ciberseguros, preparados para integrar sensores y armas adicionales, así como soluciones frente a misiles de nueva generación y vehículos no tripulados.

La interoperabilidad con los aliados será otro de los requisitos del programa. Las futuras unidades deberán poder integrarse en agrupaciones de la OTAN y de la Unión Europea, intercambiar información táctica y operar en redes conjuntas y multidominio.

Una fragata multimisión

Aunque la defensa aérea y antimisil será la prioridad de esta evolución, la F110 IAMD mantendrá el carácter multimisión de la familia. El proyecto contempla conservar las capacidades antisubmarinas, antisuperficie y de guerra electrónica, además de la posibilidad de actuar frente a amenazas asimétricas.

También se prevé mantener espacios multimisión para alojar módulos y sistemas adicionales, así como capacidad para operar con un segundo helicóptero y embarcar vehículos no tripulados. Esta flexibilidad permitirá adaptar la plataforma a diferentes escenarios operativos sin limitarla a una única función.

El diseño incorpora, además, herramientas destinadas a mejorar la disponibilidad de los buques y optimizar su mantenimiento.

Entre ellas figuran el Gemelo Digital, el mantenimiento basado en la condición y un sistema integrado de control de la plataforma, que permitirán anticipar incidencias, planificar intervenciones y facilitar la formación de las dotaciones.

Continuidad para la industria

La evolución de la F110 también tiene una dimensión industrial. El proyecto permitiría dar continuidad a una línea de diseño y construcción de buques de guerra de alta complejidad tecnológica, mantener capacidades nacionales de ingeniería e integración de sistemas y reforzar la autonomía estratégica de España en el ámbito naval.

La continuidad de la familia F110 contribuiría a sostener esta cadena de suministro y a preservar conocimientos especializados en sistemas de combate, electrónica, digitalización y apoyo al ciclo de vida.

La configuración definitiva de la F110 IAMD deberá desarrollarse en coordinación con la Armada, el Ministerio de Defensa y Navantia, de acuerdo con los requisitos operativos y el procedimiento de obtención correspondiente.

El proyecto busca, en definitiva, reforzar la capacidad de la Armada para proteger sus unidades frente a amenazas aéreas y misilísticas cada vez más sofisticadas.