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Francia encargará cuatro baterías más del sistema europeo de defensa aérea y antimisil SAMP/T NG al consorcio Eurosam, con lo que eleva a 12 el total adquirido para sus Fuerzas Armadas, según ha informado la compañía.

El pedido consolida la apuesta de París por desarrollar y desplegar sistemas europeos capaces de hacer frente a un espectro creciente de amenazas aéreas, desde aviones y drones hasta misiles de crucero y proyectiles balísticos.

En un contexto marcado por la guerra de Ucrania y el rearme del continente, el programa también refuerza la autonomía estratégica europea en un ámbito dominado hasta ahora, en buena medida, por sistemas estadounidenses como el Patriot.

El SAMP/T NG (Surface-to-Air Missile Platform/Terrain Nouvelle Génération) es la nueva generación del sistema franco-italiano de defensa aérea SAMP/T, en servicio desde comienzos de los años 2000.

Su desarrollo conjunto comenzó oficialmente en 2021 con el objetivo de modernizar las capacidades antimisil de ambos países frente a amenazas cada vez más rápidas, complejas y difíciles de interceptar.

El programa está liderado por Eurosam, el consorcio formado por las francesas MBDA y Thales y la italiana MBDA Italia.

La nueva versión incorpora sensores más avanzados, mayor alcance de detección y capacidades mejoradas para interceptar misiles balísticos.

Radares y misiles Aster

Una de las principales novedades del SAMP/T NG es la incorporación de radares de barrido electrónico activo (AESA), adaptados a los requisitos de cada país. Francia empleará el radar Ground Fire 300, de Thales, mientras que Italia contará con el Kronos Grand Mobile High Power, desarrollado por Leonardo.

Estos sensores están diseñados para detectar y seguir objetivos aéreos a distancias de hasta 500 kilómetros y blancos balísticos a más de 350 kilómetros, aunque las prestaciones efectivas dependen del tipo de amenaza y de las condiciones de operación.

Esta capacidad de detección anticipada permite ampliar el margen de reacción de las unidades de defensa antiaérea y mejorar la coordinación de las interceptaciones.

El sistema empleará misiles de la familia Aster, incluidos los Aster 30 B1 y la versión más avanzada Aster 30 B1NT (Block 1 New Technology). Esta última incorpora un buscador mejorado que permite aumentar la precisión frente a objetivos de elevada velocidad, incluidos misiles balísticos de corto alcance.

El SAMP/T NG está concebido para proporcionar protección integral de 360 grados y enfrentarse a ataques simultáneos con múltiples amenazas.

Además, su arquitectura permite integrarlo en redes de defensa aérea más amplias y combinarlo con otros sistemas de distintas capas, una capacidad especialmente relevante ante ataques que mezclan drones, misiles de crucero y proyectiles balísticos.

Una alternativa al Patriot

El desarrollo del SAMP/T se remonta a los años ochenta, cuando Francia e Italia decidieron impulsar una solución propia de defensa antiaérea para reducir su dependencia de tecnologías extranjeras. El resultado fue un sistema móvil concebido para combatir tanto aeronaves como misiles, que entró en servicio a comienzos del siglo XXI.

La nueva generación busca responder a las lecciones extraídas de los conflictos recientes, en los que la proliferación de drones, los ataques de saturación y la evolución de los misiles balísticos han elevado las exigencias de los sistemas de defensa aérea.

Batería de Patriot U.S. Army

El interés internacional por esta tecnología también está creciendo.

Dinamarca ha seleccionado el sistema europeo y Ucrania ha anunciado un pedido de cuatro unidades del SAMP/T NG, en un contexto en el que Kiev necesita reforzar sus defensas frente a los ataques rusos.

Francia, por su parte, ha impulsado la formación de operadores para atender la demanda y facilitar la incorporación del sistema por parte de nuevos usuarios.

La ampliación del pedido francés consolida así el SAMP/T NG como uno de los programas estratégicos de la industria europea de defensa.

Su evolución será clave para determinar hasta qué punto Europa puede disponer de capacidades propias de defensa aérea y antimisil de altas prestaciones, en un escenario de creciente demanda y de presión para reforzar la protección de infraestructuras críticas, bases militares y centros de población.