Marruecos está decidido a dar un salto cualitativo en sus capacidades militares y para hacerlo cuenta con el respaldo de Estados Unidos e Israel. La inminente llegada de lanzacohetes HIMARS y proyectiles ATACMS estadounidenses junto a la posible adquisición del sistema antiaéreo Honda de David y misiles balísticos LORA -ambos desarrollados por la industria israelí- y las actuales negociaciones por cazas F-35 de quinta generación dibujan una estrategia de modernización de la que España debe estar pendiente.
A este posible nuevo armamento se suma el IRIFI, un sistema autónomo de ataque con un alcance de hasta 2.000 kilómetros diseñado junto a la empresa francesa Harmattan AI. Aunque todavía es un proyecto en desarrollo, refleja la ambición de Rabat de ampliar su capacidad de ataque y acceder a tecnologías que están cambiando la guerra moderna.
Si bien España conserva una ventaja militar relevante, no puede dar por descontado que esa distancia se mantenga sin esfuerzo. La combinación de misiles de precisión y largo alcance, una defensa antiaérea avanzada, drones y nuevos aviones de combate podría permitir a la monarquía magrebí modificar el escenario estratégico actual en el norte de África. Y sus consecuencias afectarían especialmente al Estrecho, el Mediterráneo occidental y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.
Cierto es que no todos los programas se encuentran en la misma fase. Algunas ventas estadounidenses han recibido autorización, mientras que la posible adquisición de la Honda de David (pieza clave del escudo antimisiles de Israel), el misil LORA y el F-35 no deben darse por confirmada.
Sin embargo, la dirección del rearme marroquí resulta inequívoca: diversificar proveedores, reducir distancias tecnológicas y reforzar su capacidad de disuasión regional.
La 'Cúpula de Hierro' marroquí
La posible incorporación de la Honda de David, capaz de eliminar amenazas aéreas hasta unos 300 kilómetros de distancia, permitiría a Marruecos mejorar su protección frente a misiles balísticos, drones y algunas aeronaves.
El interés por este sistema se produce en un momento en el que los conflictos de Ucrania y Oriente Próximo han demostrado la vulnerabilidad de las instalaciones militares frente a sistemas no tripulados, ataques de saturación y proyectiles de bajo coste.
Sistema antiaéreo Honda de David
Rabat ya ha desplegado sistemas antiaéreos de Tel Aviv, como el Barak MX desarrollado por Israel Aerospace Industries (IAI), para hacer frente a amenazas como aeronaves, drones, misiles de crucero y determinados misiles tácticos. Marruecos también ha adquirido la defensa antidrones Skylock Dome.
La combinación de estas capacidades permitiría proteger mejor instalaciones militares e infraestructuras estratégicas.
Para España, el avance obliga a seguir de cerca la evolución de los sistemas marroquíes y su integración con las redes de vigilancia, mando y control.
La cuestión no es únicamente qué armas adquiere Marruecos sino cómo las combina y qué capacidad desarrolla para emplearlas de forma coordinada. La eficacia de una defensa aérea depende tanto de los interceptores como de los sensores, la disponibilidad de munición y la respuesta ante ataques simultáneos.
Misiles a más de 400 km
El salto más tangible en la potencia de fuego terrestre marroquí se encuentra en la artillería de largo alcance. Estados Unidos ha autorizado la venta a Rabat de 18 lanzadores HIMARS y 40 misiles tácticos ATACMS M57, con un alcance de hasta 300 kilómetros, además de cohetes guiados GMLRS.
El paquete está valorado en hasta 524 millones de dólares (466 millones de euros) y su entrega se prevé que comience el próximo año. Cuando se complete su adquisición, estos sistemas ampliarán la capacidad del Ejército marroquí para atacar objetivos a distancia con munición de precisión.
Un sistema Himars de EEUU
El cambio es relevante para la planificación militar española porque obliga a prestar atención no solo a las plataformas de combate, sino también al alcance, la movilidad y la capacidad de concentración de fuego de los sistemas desplegados al otro lado del Estrecho.
Marruecos podría ampliar aún más esa capacidad con el misil balístico LORA, desarrollado por IAI y con un alcance de más de 400 kilómetros.
A esta carrera se suma IRIFI, presentado en el Marrakech Air Show como un proyecto conjunto con Harmattan AI. El sistema autónomo de ataque en profundidad tendría un alcance anunciado de hasta 2.000 kilómetros y estaría concebido para alcanzar centros de mando, aeródromos, depósitos logísticos e infraestructuras críticas.
Su arquitectura contempla un lanzador móvil en contenedor y una navegación que, según la compañía, no depende del sistema global de navegación por satélite (GNSS).
También incorpora guiado óptico terminal y está diseñado para operar en entornos donde las señales de posicionamiento puedan ser interferidas.
IRIFI continúa en fase de desarrollo y sus prestaciones anunciadas no equivalen a una capacidad operativa verificada. Pero el proyecto ilustra una tendencia que España debe seguir: Marruecos busca combinar armas convencionales de precisión con sistemas autónomos capaces de operar en escenarios de guerra electrónica.
El F-35, la ambición de Rabat
En el ámbito aéreo, el posible acceso al F-35 sería uno de los cambios más significativos. El medio local Assahifa informó a principios de este mes de una supuesta petición a Washington para que pilotos marroquíes recibieran formación para volar el avión. Este indicio refleja el interés de Rabat por el caza de quinta generación, pero no confirma que Estados Unidos haya autorizado su venta.
Si finalmente consiguiera incorporar el F-35, su aviación sumaría una plataforma con baja observabilidad, sensores avanzados y capacidad para fusionar información y operar en entornos con defensas aéreas sofisticadas. Asimismo, Marruecos ha solicitado 25 F-16 adicionales de la versión Block 70/72, conocida como Viper.
F-35
Para España, una eventual adquisición obligaría a evaluar su impacto sobre el equilibrio aéreo en el Estrecho y el Mediterráneo occidental. El Ejército del Aire y del Espacio opera unidades Eurofighter y F/A-18 Hornet y prevé incorporar 45 nuevos Eurofighter mediante los programas Halcón I y II. A su vez, el Ministerio de Defensa está reconsiderando sus planes para un caza de sexta generación tras el fracaso del FCAS.
La posible llegada del F-35 no supondría automáticamente una superioridad aérea marroquí. Su eficacia dependería del entrenamiento, la disponibilidad de aeronaves, la integración con otros sistemas y el apoyo logístico. Pero sería un cambio tecnológico de suficiente entidad como para exigir una evaluación específica de sus implicaciones para la defensa española.
Ceuta y Melilla
El rearme marroquí tiene una dimensión especialmente sensible para España por las reivindicaciones históricas de Rabat sobre Ceuta y Melilla. Marruecos mantiene su reclamación de soberanía sobre ambas ciudades, aunque esa posición no demuestra por sí misma una intención de recurrir a la fuerza.
La prudencia, sin embargo, no debe confundirse con la falta de vigilancia. España necesita incorporar la evolución de las capacidades marroquíes a la planificación de la defensa de Ceuta y Melilla, el Estrecho y los espacios marítimos próximos.
La combinación de misiles de precisión, drones, aviación avanzada y defensas antiaéreas de última generación obligaría a estudiar escenarios más complejos y a mantener actualizadas las capacidades de vigilancia, protección y respuesta.
La amenaza tampoco se limita a un conflicto convencional. Las acciones híbridas -desde la instrumentalización de los flujos migratorios hasta la desinformación, los ciberataques y el sabotaje- pueden utilizarse para ejercer presión política sin desencadenar un enfrentamiento militar abierto.
Submarino S-81 de España
El general de brigada en la reserva Francisco José Dacoba, exdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos, advirtió a EL ESPAÑOL de que la ventaja española sigue siendo apreciable, pero se está reduciendo: "Creo que seguimos teniendo un aceptable gap a favor, pero también es cierto que se está achicando porque las últimas adquisiciones marroquíes son muy considerables".
España conserva ventajas estructurales en el ámbito naval, la proyección estratégica y la base industrial. Dispone de cinco fragatas F-100, prepara la incorporación de las F-110 y cuenta con submarinos de la clase S-80, además del buque de asalto anfibio y portaeronaves Juan Carlos I.
Por su parte, Marruecos mantiene una flota de superficie más limitada y carece de una capacidad submarina equivalente.
Pero esa ventaja no elimina la necesidad de anticiparse. La superioridad militar debe sostenerse mediante la modernización de las plataformas, la disponibilidad de munición, el entrenamiento, la integración de sensores y sistemas de mando y la capacidad para mantener operaciones prolongadas.
El papel de Argelia
El rearme de Marruecos no puede entenderse sin tener en cuenta a Argelia, su gran rival estratégico en el norte de África.
La rivalidad entre ambos países, alimentada por la disputa sobre el Sáhara Occidental, la ruptura de relaciones diplomáticas y la competición por la hegemonía regional, impulsa una carrera armamentística en la que Rabat estrecha sus vínculos con Estados Unidos e Israel, mientras Argel mantiene una estrecha cooperación militar con Rusia y destina importantes recursos a modernizar sus capacidades aéreas, terrestres y de misiles.
Según los últimos datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), publicados en abril de 2026, el gasto militar de Argelia alcanzó los 25.400 millones de dólares en 2025, frente a los 6.300 millones de Marruecos.
Gasto en defensa Marruecos y Argelia
Argelia destinó 25.400 millones de dólares a defensa en 2025, un 11% más que los 21.800 millones de 2024, mientras que Marruecos elevó su presupuesto hasta 6.300 millones, un 6,6% más que el año anterior.
En conjunto, ambos países gastaron aproximadamente 31.700 millones de dólares en defensa, dentro de un gasto militar total de 35.000 millones en el norte de África. Esto equivale a cerca del 91% del total regional, lo que confirma que la rivalidad entre Argel y Rabat es el principal motor del gasto militar en el Magreb.
La eventual incorporación marroquí de sistemas avanzados como el F-35, misiles balísticos o tecnologías de defensa antiaérea y antidrones elevaría la presión sobre Argel y podría acelerar nuevas adquisiciones militares.
Esta pugna introduce una segunda dimensión geopolítica para España: además de vigilar la evolución de las capacidades militares de Marruecos y sus implicaciones para Ceuta, Melilla y el Estrecho, Madrid debe seguir una competición regional capaz de alterar el equilibrio estratégico de todo el Magreb.
EEUU e Israel
La modernización de las capacidades militares de Marruecos se apoya en una relación cada vez más estrecha con Washington y Tel Aviv. Estados Unidos proporciona acceso a sistemas de combate avanzados y refuerza la cooperación militar con Rabat; mientras que Israel aporta tecnología en defensa antiaérea, lucha contra drones y otros ámbitos de alta especialización.
Esta colaboración amplía las opciones militares marroquíes, aunque también genera dependencia de proveedores extranjeros para el mantenimiento, las actualizaciones y el suministro de componentes y munición. Su alcance real dependerá de las autorizaciones de exportación y de la ejecución de los contratos.
España, por su parte, refuerza su papel en la arquitectura aliada. La Base Naval de Rota recibió el pasado 14 de octubre al destructor estadounidense USS John Basilone, con el que se completa la presencia de seis buques de este tipo desplegados permanentemente en la instalación gaditana.
Los destructores de la clase Arleigh Burke cuentan con el sistema de combate Aegis y pueden realizar misiones de defensa aérea y antimisiles, además de operaciones antisubmarinas y de seguridad marítima. Su presencia contribuye a la protección de Europa frente a determinadas amenazas balísticas, pero no constituye un escudo automático frente a cualquier escenario de conflicto.
USS John Basilone DDG-122
La pertenencia de España a la OTAN proporciona un marco de defensa colectiva, aunque la aplicación del artículo 5 dependería de las circunstancias concretas y no debe interpretarse como una garantía automática para cualquier escenario relacionado con Ceuta y Melilla.
El mensaje estratégico es claro: España mantiene una ventaja militar sobre Marruecos, pero debe vigilar de cerca un rearme que combina compras avanzadas, cooperación tecnológica y nuevos sistemas de ataque.
La posible incorporación de la Honda de David, misiles de largo alcance y del F-35 no acreditan una amenaza inminente, pero sí configuran un entorno más exigente para la defensa del flanco sur.
Madrid necesita anticiparse a esa evolución, reforzar la vigilancia y garantizar que sus capacidades de disuasión se mantienen al ritmo de los cambios tecnológicos. En un escenario marcado por la competencia estratégica en el norte de África, la seguridad de Ceuta y Melilla exige atención sostenida, no confianza en que la superioridad actual permanecerá intacta.
