Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

El proyecto 'Argus' busca dotar a Europa de capacidades tecnológicas soberanas para monitorizar el espectro electromagnético y la saturación de objetos en órbita, dos de los principales problemas del dominio espacial y que todo apunta se volverán más importantes en los próximos años.

Ante este escenario, las infraestructuras estratégicas europeas exigen sistemas capaces de proteger sus comunicaciones en tiempo real. 'Argus' responde a este desafío poniendo sobre la mesa una constelación distribuida y compuesta de pequeños orbitadores equipados con sensores de última generación.

Inspirado en el guardián mitológico de los cien ojos, el proyecto contempla el despliegue de hasta cinco satélites CubeSats de 16U de tamaño en órbita terrestre baja. Estas plataformas tendrán en su interior una carga útil especialmente diseñada para la vigilancia del espectro radioeléctrico y los objetos físicos en el espacio.

El núcleo de la carga útil está planteado para la monitorización y caracterización pasiva de bandas de comunicación. Este instrumento se apoya en tecnologías de radio definida por software (SDR) de alta precisión con el objetivo de detectar, caracterizar y geolocalizar fuentes de interferencias.

Para ello, capturará emisiones emitidas tanto desde la superficie del planeta Tierra como las producidas por otros satélites en órbita.

"Este payload de radiofrecuencia lo que hace es básicamente monitorizar la banda de frecuencia", ha explicado a EL ESPAÑOL Mariella Graziano, directora de estrategia y desarrollo de Segmento Vuelo de GMV.

Lo que consigue es "generar productos que miden la ocupación del espectro e identifican las interferencias", prosigue. El planteamiento de GMV con 'Argus' es que este instrumento "pueda mirar hacia arriba y hacia abajo" y que consiga "geolocalizar las emisiones" de interés analizadas.

Personal de Alén Space trabajando sobre el nanosatélite CyberCUBE GMV

En cuanto a la vertiente óptica, el proyecto sustituye los telescopios espaciales convencionales por una arquitectura de sensores compactos y avanzados.

El sistema empleará cámaras de seguimiento de estrellas (star tracker) suministradas por la compañía belga Arcsec que se usan de manera oportunista, y una cámara de GMV, parte de PSAKIT, que será dedicada. La cámara y los star trackers se complementarán ofreciendo una información más completa de los objetos en órbita catalogando basura espacial y rastreando satélites en proximidad.

Graziano explica a este periódico la importante contribución técnica de estos sensores ópticos a la conciencia del dominio espacial (SDA, Space Domain Awareness), una de las áreas más importantes en la rama de la defensa más a la vanguardia.

"Tienen unas cámaras de seguimiento que generan imágenes dirigidas a los catálogos del Space Domain Awareness, obteniendo información gráfica de basura espacial o de otros satélites que puedan estar cerca", asegura.

Misión europea

Uno de los pilares más importantes de 'Argus' es que su diseño se basa en una arquitectura federada e interoperable. Las cargas útiles no están restringidas a volar únicamente en los cinco satélites planteados por GMV para esta constelación.

Los sensores de radiofrecuencia y las cámaras ópticas pueden integrarse como cargas alojadas en satélites de terceros sin mayor inconveniente, asegura Graziano.

Esta particularidad responde al planteamiento del programa por parte de la Agencia Espacial Europea (ESA) y su encaje dentro de IRIS² de la Comisión Europea.

'Argus' es una de las 17 misiones seleccionadas por la ESA enfocadas a desarrollar tecnologías y servicios gubernamentales en la órbita baja y como complemento a IRIS². "Se trata de un método de selección y adjudicación novedoso", apunta Graziano. "Con el objetivo de acelerar todos los procesos" y proporcionar más flexibilidad.

En lugar de licitar misiones espaciales cerradas, la Agencia Espacial Europea ha optado por una aproximación enfocada a la provisión de servicios que, una vez analizados, podrán replantearse e integrarse en "tres o cuatro misiones" propiamente dichas.

De esta forma, los servicios de imágenes y monitorización desarrollados por GMV podrían ser complementarios a una misión totalmente diferente. O, si la española es seleccionada, que otras compañías integren sus servicios dentro de 'Argus'.

La selección de la ESA de esas tres o cuatro misiones estándar se llevará a cabo en tiempo récord. "Este primer proceso durará cuatro meses", indica Graziano.

En cuanto a la base industrial, prosigue la experta, GMV lidera el consorcio integrando a su filial Alén Space, especialista en pequeños satélites y cargas útiles de radio definidas por software.

"En este momento, el equipo de ARGUS es español en casi su totalidad", indica. "Hay un interés europeo obvio, pero también una capacidad tecnológica local que se está desarrollando".

El calendario también establece que los prototipos orbitales surgidos del programa podrían volar entre los años 2028 y 2029 en caso de ser elegidos por la ESA como misión principal.