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El primer ejemplar de nueva generación de satélites de inteligencia de señales y comunicaciones de la madrileña FOSSA Systems ya se encuentra en el espacio. Se trata, además, de un formato revolucionario para la compañía que incorpora un sistema de propulsión firmado por la también española IENAI Space.

El lanzamiento se ha llevado a cabo desde Cabo Cañaveral (Florida, EEUU) a bordo de un Falcon 9 de SpaceX que ha protagonizado el despegue de la misión Bandwagon-5. Contando a este último, FOSSA Systems ya ha puesto en órbita 27 satélites a lo largo de su historia.

Para FOSSA, supone el salto a satélites de mayor tamaño —pasando de 3U a 6U en formato CubeSat— y, para IENAI, es el segundo vuelo de su propulsor Athena Nano en menos de dos meses tras el exitoso vuelo a bordo del lanzador alemán Spectrum 2 de Isar Aerospace.

Este sistema de propulsión eléctrica se basa en la tecnología de electropulverización, mediante la cual un campo eléctrico acelera iones extraídos de una sal líquida sintética para generar un empuje altamente eficiente con un consumo mínimo de propelente.

La incorporación de movilidad propia transforma radicalmente las capacidades tácticas de la plataforma en órbita baja (LEO).

"Nos va a permitir subir y bajar de altura en órbita, mover la posición de los satélites dentro de las restricciones del plano y posicionar los satélites en los lugares ideales para dar nuestro servicio de comunicaciones", ha explicado Vicente González Negro, COO y cofundador de FOSSA, a EL ESPAÑOL.

A este respecto, la capacidad de maniobra adquiere una relevancia fundamental ante la creciente saturación y conflictividad en la órbita terrestre.

Como señala el propio González Negro, el propulsor otorga una ventaja defensiva directa "dentro del entorno hostil que hay en órbita".

"Podremos evitar colisiones con otros satélites o maniobrar los satélites para poder acercarnos a otros. Todo ello nos da más flexibilidad", señala.

Durante la fase operacional, el equipo técnico de FOSSA someterá al propulsor a diversos encendidos dinámicos para emular misiones avanzadas de constelación militar, que van desde el ajuste posicional tras la inyección del lanzador hasta el mantenimiento de nodos orbitales y la esquiva activa de basura espacial o naves adversarias.

Inteligencia de señales

A la capacidad de movilidad espacial se suma un salto cualitativo en la arquitectura electrónica del satélite, orientada a la inteligencia de señales (SIGINT) y el conocimiento del espectro electromagnético.

La mayor envergadura del CubeSat 6U permite alojar subsistemas de comunicación de alta potencia y capacidades de captación remota desde la órbita baja, cruciales para aplicaciones de seguridad nacional.

"Llevamos una radio definida por software, lo que significa que se puede reconfigurar de forma remota", afirma Vicente González a este periódico.

"Ahora mismo proporciona comunicaciones de IoT e inteligencia, mientras que en un futuro puede ofrecer 5G o 6G, se puede actualizar", prosigue. "El día de mañana lo podremos actualizar en órbita sin tener que lanzar un satélite nuevo, es algo muy relevante".

Esta facultad de reconfiguración remota garantiza que el activo satelital pueda adaptar sus algoritmos de comunicación y procesado de inteligencia frente a nuevas amenazas o cambios en los estándares tácticos de transmisión sin requerir el costoso reemplazo físico de la plataforma.

Soberanía nacional

FOSSA controla de manera directa el ciclo de vida completo de sus plataformas: desde el diseño conceptual y la fabricación, hasta la integración, las operaciones orbitales y el seguimiento en tierra.

Esta integración vertical resulta prioritaria en el ámbito de la defensa para garantizar la cadena de custodia y la resiliencia operativa de la infraestructura.

En este contexto de expansión, la compañía ha sido seleccionada por la OTAN en su programa de aceleración de innovación en defensa DIANA (Defense Innovation Accelerator for the North Atlantic).

"Aprovechando el paso por DIANA, estamos aumentando mucho nuestra tracción en el ámbito de la defensa y esperamos anunciar en los próximos meses todos los contratos y despliegues que estamos haciendo con usuarios finales", ha afirmado.

Para respaldar este ritmo operacional y responder a las demandas de clientes que abarcan desde corporaciones globales hasta Ministerios de Defensa europeos, FOSSA ha puesto en marcha una planta industrial de más de 3.000 metros cuadrados en Las Rozas (Madrid).