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El pasado 1 de septiembre, el Consejo de Ministros aprobó la adquisición de un nuevo barco para reforzar las capacidades multipropósito y de remolque. Ahora, según se recoge en la documentación en la Plataforma de Contratación, la Armada ha elegido a un barco gemelo del A-61 'Carnota' para tal fin.

Hasta ahora, no se había hecho público si la rama naval de las Fuerzas Armadas españolas recurriría a un gemelo del A-62 'Cartagena', del 'Carnota' —como así ha sido— u optaría por una tercera plataforma.

El A-61 —con nombre original Ocean Osprey— fue construido por Astilleros Zamakona en Vizcaya para labores de apoyo a plataformas marinas y fue asignado a la Armada a finales de 2023. El 'Cartagena' se puso en servicio solo un año después.

El presumiblemente A-63 cuenta actualmente con el nombre de Ocean Marlin. Se trata de un buque de apoyo que fue entregado hace 12 años a Atlantic Offshore, compañía con sede en Noruega.

Este movimiento supuso la retirada del A-51 'Mahón' y del A-52 'Las Palmas' y permitió a la Armada incrementar y actualizar sus capacidades navales, que se verán reforzadas con la próxima incorporación.

Las áreas de trabajo de la clase 'Carnota' se apoyan en dos pilares fundamentales. El primero es la capacidad de remolque en altura, con potencias de tiro que los capacitan para el remolque de las unidades de mayor porte de la Armada, según explican en el pliego.

El segundo es la capacidad de transporte logístico, que emplea las "amplias cubiertas de carga, adaptadas para el transporte de contenedores refrigerados" y en las que se encuentran igualmente grúas que "permiten el movimiento de la carga en cubierta".

Estas características posibilitan "el transporte logístico de material entre la península, archipiélagos y las plazas de soberanía en el norte de África".

Además, otras misiones de estos barcos son el transporte y suministro de agua y combustible y la capacidad de respuesta a desastres y catástrofes.

Estas capacidades logísticas, explican desde la Armada, facilitan el apoyo al despliegue de otras unidades militares, su sostenimiento en operaciones y su repliegue. Lo que "contribuye a la capacidad de la OTAN y la UE" para desarrollar tareas de defensa colectiva, gestión de crisis y la protección "de los recursos del medio marino y del patrimonio arqueológico subacuático".

Todas estas circunstancias "desembocaron en la consolidación de una nueva clase de buques de la Armada", indican, integrada inicialmente por las dos adquisiciones anteriores de buques multipropósito, la denominada clase 'Carnota' con las capacidades de remolque de altura.

En la documentación aportada también queda reflejado que estas tareas son necesarias para garantizar que las unidades de combate y vigilancia puedan cumplir con los objetivos de disponibilidad para las misiones permanentes, planes de contingencia y planeamiento de las fuerzas de la OTAN y la UE.