El Campo de Maniobras y Tiro de Médano del Loro, en Huelva, acoge desde hoy y hasta el próximo día 23 de octubre el ejercicio Atlas 26. Unas maniobras en las que participan las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado de España.
Durante estos días, diversas unidades del Ejército de Tierra, la Armada, el Ejército del Aire y del Espacio, junto con unidades de la Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía, se desplegarán e integrarán bajo un mando único.
El objetivo pasa por "responder de forma efectiva ante una amenaza aérea multi-capa y, en especial, contra los drones", según indican desde el Ejército de Tierra.
La guerra en Ucrania ha puesto de manifiesto la extrema necesidad de instrucción para repeler ataques ejecutados con drones, que se han convertido en protagonistas de los campos de batalla en todo tipo de tareas.
El ejercicio, liderado por el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (JEMAD), está organizado por el Mando de Artillería Antiaérea del Ejército de Tierra.
Tal y como explican, en esta edición pondrán el foco en validar las tácticas, técnicas y procedimientos conjuntos para hacer frente de forma integrada a las amenazas emergentes que plantean los UAS (Unmanned Aircraft System). Especialmente de las clase I y II, los más pequeños, pero extremadamente peligrosos.
Para ello, el ejercicio reproduce escenarios de alta exigencia operacional, evaluando la respuesta defensiva tanto en el marco de las Operaciones permanentes de Presencia, Vigilancia y Disuasión (OPVD), como en supuestos despliegues en zona de operaciones.
Dentro de estos últimos destacan la participación en arquitecturas multinacionales y en Sistemas Integrados de Defensa Aérea y Antimisiles (Integrated Air and Missile Defence, IAMD) de la Alianza Atlántica.
La capacidad de mando, control, interoperabilidad e integración de las Fuerzas Armadas y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado mediante redes 5G en el Sistema de Defensa Aéreo del Ejército del Aire y del Espacio permitirá la coordinación y sincronización de los sistemas desplegados.
Teniente Coronel José María Lorenzo, jefe del Grupo de Artillería Antiaérea II/71
Según afirman, esta interconexión tecnológica es una capacidad "necesaria de todos los sistemas de armas desplegados". En ellos se incluyen los efectores de neutralización física (hard kill), con municiones guiadas y no guiadas, y los sistemas de guerra electrónica (soft kill). Ambos métodos dedicados a anular estas amenazas.
El ejercicio servirá también como una "plataforma de colaboración con empresas nacionales, universidades y centros de experimentación de las Fuerzas Armadas para seguir impulsando la innovación y el desarrollo tecnológico de las capacidades de defensa aérea contra drones".
Asimismo, la presencia de observadores de las Universidades y del Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) permite la identificación de lecciones y conclusiones para seguir alimentando y actualizando la base doctrinal que dirige el empleo de todos los sistemas del Ejército de Tierra.
Sistema Aracne
El ejercicio Atlanta 26 llega solo dos semanas después de que el Ejército de Tierra recibiera los primeros sistemas antidrones Aracne, desarrollados por Indra y EM&E (Escribano Mechanical and Engineering) y con la participación de la también española TRC.
Los equipos han sido entregados al Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71, unidad de referencia del Ejército en la lucha contra los sistemas aéreos no tripulados.
El sistema Aracne está diseñado para detectar, identificar y clasificar drones, así como para determinar la respuesta más adecuada en función de la amenaza. Su arquitectura combina sensores y herramientas de mando y control para permitir tanto la neutralización electrónica de los aparatos como su destrucción mediante armamento.
Como aseguran los militares, el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 ya ha completado la evaluación operativa de la modalidad soft kill, que permite neutralizar drones mediante interferencias electrónicas sin destruirlos físicamente.
La siguiente fase contempla las pruebas de la capacidad hard kill, basada en la interceptación física de los objetivos, durante las maniobras que realizarán durante estos días. El Ejército no ha precisado cuántos sistemas ha recibido en esta primera entrega ni la fecha prevista para las maniobras.
El sistema integra diferentes sensores y efectores en una arquitectura común que permite identificar las amenazas y seleccionar la respuesta más eficaz.
Indra aporta el sistema de mando y control, los radares y los sensores de radiofrecuencia, mientras que Escribano suministra el sensor electroóptico Oteos y las estaciones de armas remotas Guardian 2.0.
El sistema de mando y control fusiona la información obtenida por los distintos equipos para clasificar los objetivos y facilitar la toma de decisiones de los operadores.
En función de las características de la amenaza, Aracne puede recurrir a la guerra electrónica para interferir las comunicaciones del dron, actuar sobre sus señales o emplear medios cinéticos para derribarlo. Entre las opciones de neutralización física figuran cañones y lanzagranadas automáticos.
