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Uno de los contratistas más importantes de los últimos años en Estados Unidos se encuentra trabajando para traer a Europa una línea de fabricación de una nueva familia de interceptores recién presentada.

"Sin duda, espero que algo como Steelfin pueda convertirse en una capacidad que podamos ofrecer tanto al cliente polaco como a la industria", afirmó Brian Moran, vicepresidente de Anduril para Europa, a Reuters.

"Sin duda consideraríamos la posibilidad de colaborar con socios y clientes europeos en esta capacidad", aseguró el directivo de la firma estadounidense, que planea comenzar las pruebas de vuelo del interceptor el próximo 2027.

Las guerras en Ucrania y el Golfo Pérsico han sido especialmente exigentes con las reservas de misiles interceptores y también han demostrado el extremo desequilibrio entre amenazas e interceptores, donde las primeras tienen un coste de unas decenas de miles de euros y los segundos de centenares de miles.

Durante su entrevista, Moran afirmó que Anduril considera a Steelfin un sistema complementario que podría proporcionar un interceptor más asequible junto con los sistemas de defensa antimisiles existentes, poniendo de relieve esa diferencia de costes.

La compañía estadounidense ya se encuentra en conversaciones para establecer una línea de producción en Polonia de su misil de crucero Barracuda-500, mientras que Moran indica que esta experiencia puede abrir la puerta a otros proyectos de fabricación adicionales.

"Estamos teniendo una muy buena experiencia con nuestro socio industrial [polaco], PGZ", dijo, y agregó que también se estaban llevando a cabo conversaciones con el Ministerio de Defensa del mismo país y otras agencias gubernamentales.

Polonia se ha erigido como uno de los países de la OTAN que más ha incrementado su gasto en defensa en los últimos años y de acuerdo a su PIB. Varsovia también cuenta con varios planes de incremento de la industria nacional de armamento para reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

Moran afirmó que las conversaciones entre PGZ, el grupo industrial de defensa del Estado y el Gobierno se centraron en equilibrar la producción local con rapidez de entrega y las necesidades militares específicas de Polonia.

En cuanto a las crecientes demandas en Europa de soberanía en la industria de la defensa, Moran indicó que el término puede tener diferentes significados, desde la seguridad del suministro y las capacidades de mantenimiento hasta el control sobre las actualizaciones de software y las futuras modificaciones.

"La soberanía tiene un coste", recalcó el directivo. Refiriéndose principalmente a los asociados a los plazos y cronogramas, siempre más complejos de ejecutar que si se adquieren directamente.

También indicó que estos costes "deben considerarse a la luz de las amenazas que enfrenta Europa en su conjunto".

Si bien los gobiernos buscan beneficios económicos del gasto en defensa, el resultado militar es lo más importante, afirmó, añadiendo que una mayor localización puede conllevar costes adicionales y plazos más largos.