En plena escalada de tensiones entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, Kiev se ha quedado sin misiles interceptores para sus sistemas Patriot, de fabricación estadounidense, lo que aumenta su vulnerabilidad ante los ataques balísticos rusos, especialmente difíciles de neutralizar por su velocidad y trayectoria.
Así lo ha publicado la CNN, que cita a una fuente conocedora de la situación. Aunque Ucrania dispone de otros sistemas de defensa aérea, los Patriot figuran entre los pocos capaces de interceptar este tipo de proyectiles.
La falta de munición habría quedado patente durante el último ataque ruso contra la infraestructura energética ucraniana. Según la fuente citada por la CNN, "casi todos los misiles balísticos del último ataque no pudieron ser interceptados debido a la falta de proyectiles (interceptores)".
El bombardeo, que se produjo entre la noche del martes y la madrugada del miércoles, alcanzó tres centrales eléctricas en Kiev y golpeó instalaciones energéticas en Járkov. Las autoridades ucranianas informaron de cuatro muertos y 25 heridos en la capital.
La Fuerza Aérea de Ucrania comunicó que había interceptado cuatro misiles balísticos rusos durante el ataque. Sin embargo, ese dato no confirma por sí solo que se utilizaran los últimos interceptores Patriot disponibles.
Zelenski alerta desde hace meses
El presidente ucraniano lleva meses advirtiendo de las dificultades para obtener nuevos interceptores. En agosto, declaró a la CNN que dedicaba buena parte de sus esfuerzos a realizar "millones" de llamadas a los aliados para cerrar acuerdos que permitieran conseguir más sistemas Patriot.
El problema no afecta únicamente a Ucrania. Estos misiles son costosos y su disponibilidad es limitada, mientras que otros países también buscan reforzar sus defensas aéreas y reponer las municiones consumidas en distintos escenarios de conflicto.
Misil Patriot
La capacidad de producción y los plazos de entrega dificultan que la industria responda de inmediato al aumento de la demanda.
El agotamiento de los interceptores amenaza la protección de ciudades e infraestructuras críticas, especialmente en un momento en el que Rusia mantiene sus ataques contra el sistema energético ucraniano. Sin una reposición suficiente, Kiev tendrá menos margen para responder a nuevas oleadas de misiles balísticos.
Trump presiona a Kiev
La crisis de los Patriot coincide con un nuevo deterioro de las relaciones entre Trump y Zelenski. La Casa Blanca ha aumentado la presión sobre Ucrania para que detenga sus ataques contra instalaciones petroleras rusas, mientras Moscú continúa bombardeando la infraestructura energética de su vecino.
En paralelo, Washington ha cerrado un acuerdo para importar diésel ruso. La decisión se produce en un contexto de preocupación por el encarecimiento de los combustibles y de creciente tensión sobre los mercados energéticos internacionales.
Trump ha atribuido parte del aumento de los precios del diésel a la guerra entre Rusia y Ucrania, aunque el conflicto en Irán también ha desempeñado un papel relevante en la evolución reciente del mercado. La cuestión energética se suma así a las discrepancias sobre la estrategia militar de Kiev y el alcance del apoyo estadounidense.
Para Ucrania, la situación plantea un problema inmediato: necesita reponer sus interceptores para protegerse de los ataques rusos, al tiempo que trata de mantener el respaldo de su principal aliado militar.
Inteligencia y las comunicaciones
La escasez de misiles Patriot no es el único desafío al que se enfrenta Kiev. Según la información difundida en los últimos días, Ucrania también afronta dificultades en el intercambio de información de inteligencia y restricciones relacionadas con Starshield, la versión de uso militar de la red satelital Starlink, operada por SpaceX.
Estas capacidades son esenciales para anticipar ataques, coordinar operaciones y mantener las comunicaciones en el campo de batalla. Cualquier limitación en su disponibilidad puede complicar la planificación militar y la protección de las fuerzas ucranianas.
La coincidencia de estos problemas con la falta de interceptores aumenta la presión sobre Kiev, que depende de sus aliados para mantener operativos algunos de sus sistemas defensivos más avanzados.
Mientras Rusia continúa atacando objetivos energéticos, Ucrania necesita recuperar sus reservas de munición antiaérea y garantizar el acceso a inteligencia y comunicaciones. La evolución de las relaciones con Washington será determinante para sostener ese esfuerzo, aunque la información sobre el agotamiento de los Patriot sigue pendiente de una confirmación oficial ucraniana.
