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El de las fragatas F-110 es uno de los programas más importantes en los que está inmerso el Ministerio de Defensa para dotar a la Armada de una flota de embarcaciones de primerísimo nivel mundial.

Por diseño, estos buques proporcionarán capacidades avanzadas en el terreno de la defensa antiaérea, ataque a tierra y guerra antisubmarina, llevando un paso más allá la tecnologías de las actuales F-100.

El contratista principal de la construcción de las F-110 es Navantia, que espera poner a flote la segunda unidad de la familia, la F-112 'Roger de Lauria', el próximo 27 de octubre tras haber hecho lo propio con la F-111 'Bonifaz' hace un año.

Uno de los puntos más importantes del proyecto es su buena marcha dentro del calendario. Los trabajos en los astilleros de Ferrol van, aproximadamente, cuatro meses por delante de la programación. De hecho, la botadura de la F-112 se esperaba para principios de 2027.

Fuentes de Navantia han explicado a EL ESPAÑOL que la 'Roger de Lauria' tiene en la grada los 32 bloques que se montan antes de la botadura y se encuentra ya afinando los últimos detalles para el lanzamiento.

En cuanto a la F-111, el buque se encuentra a flote y los trabajos de instalación de equipos y sistemas continúa. Los próximos hitos son el encendido del Sistema de Combate (CSLO: Combat System Light Off) y de la turbina de gas.

Este último hito, junto con los motores eléctricos que ya han sido puestos en marcha, la reductora y las líneas de ejes ya instalados, complementan el sistema de propulsión del buque, La entrega de la 'Bonifaz' está prevista para el 2028 y la Armada espera recibir una fragata de la clase al año a partir de entonces.

Continuando con el programa, las mismas fuentes de la compañía han explicado que la F-113 'Menéndez de Avilés' ya tiene dos bloques montados en grada y 31 en distintos estados de fabricación. La puesta de quilla fue el pasado 23 de julio.

La cuarta y penúltima unidad de la familia —F-114 'Luis de Córdova'— se encuentra en etapa inicial de corte de previas que se está llevando a cabo en la nueva Fábrica Digital de Bloques —en la que Navantia ha invertido 110 millones— en las instalaciones ferrolanas. La F-115 'Barceló' todavía no está en fase de producción.

Dentro del programa F-110 participan alrededor de 500 empresas y casi dos tercios de los equipos y sistemas integrados en las fragatas son españoles.

En cuanto a la parte económica, la contratación total es de 4.448 millones de euros repartidos entre las cinco fragatas, sosteniendo unos 9.000 empleos durante una década y generando "un importante retorno económico", explican desde la compañía.

"El programa está avanzando muy satisfactoriamente", explican. "Ahora mismo en Europa, el de las F-110 es el único programa de fragatas que está cumpliendo los requisitos de plazos y costes", insisten.

De forma paralela a la construcción de las embarcaciones, Navantia está trabajando en el desarrollo de la Flight II, una versión más moderna que incorpora ciertas ampliaciones de capacidades como un incremento del número de celdas para el lanzamiento de misiles. De esta forma, la F-114 y la F-115 mantendrán la configuración inicial prevista por la Armada.

Por ahora, la Armada no ha dado el paso de adquirir esta nueva versión de las fragatas, mientras que desde Navantia apuestan por ofrecer la plataforma para clientes de exportación.

Más programas

El pasado viernes 18 de septiembre, Navantia botó en Puerto Real (Cádiz) el Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM IS) A-21 'Poseidón' para la Armada.

Se trata de un programa que comenzó a rodar en el últimos Consejo de Ministros del año 2020, cuando el Ministerio de Hacienda aprobó el gasto de 167 millones de euros para la construcción de la embarcación. Aproximadamente 10 meses después, Defensa aprobó el programa y Navantia oficializó el corte de chapa a finales de 2024.

"Con el 'Poseidón' perseguimos un doble objetivo: proporcionar a la Armada capacidades avanzadas para el cumplimiento de sus misiones y, al mismo tiempo, fortalecer nuestra Base Industrial y Tecnológica de la Defensa", según ha declarado Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, durante el acto que dio luz verde a la botadura el pasado martes.

"La adquisición del BAM-IS surgió como una necesidad asociada a los submarinos S-80 con el fin de prestar apoyo y garantizar la seguridad de las dotaciones desde el inicio de su vida operativa", explicaron desde Navantia.

Más allá del BAM-IS, otro programa clave para la Armada en el que está trabajando Navantia es la próxima Actualización de Mitad de Vida (MLU, Mid Life Update) de las fragatas de la clase F-100 'Álvaro de Bazán'.

El presupuesto destinado a este programa de modernización alcanza los 3.200 millones de euros con el objetivo de "acercar las F-100 a las capacidades de las F-110", según explicaron fuentes de Defensa a EL ESPAÑOL.

Dado el éxito que ha tenido esta clase de embarcaciones dentro de la Armada, "se decidió, en lugar de ejecutar una actualización más simple, abordar una modernización más completa".

"Hemos aprovechado para hacer una homologación bastante profunda, porque la que estaba prevista en un principio no lo era tanto", añaden.

De hecho, el coste estimado de la MLU en un primer momento apuntaba a los 2.000 millones de euros repartidos entre las cinco fragatas de la clase, pero la última información del Ministerio de Defensa se anota los 3.200 millones antes mencionados.