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El presidente de Aesmide (Asociación de Empresas Contratistas con las Administraciones Públicas), Gerardo Sánchez Revenga, ha pedido estabilidad en la planificación y la contratación para que el mayor gasto en Defensa se traduzca en capacidades reales. En pleno rearme europeo, ha advertido de que más presupuesto no garantiza por sí solo una mejora de la capacidad operativa de las Fuerzas Armadas.

"Incrementar la inversión es necesario, pero no suficiente", ha señalado durante la apertura del foro De la inversión a la capacidad real. El desafío, ha explicado, consiste en transformar los recursos disponibles en "capacidades operativas, sostenibles y tecnológicamente avanzadas" y hacerlo "en los plazos que exige nuestra seguridad".

Sánchez Revenga ha resumido las condiciones para afrontar este reto en cinco factores: "planificación, estabilidad, innovación, capacidad productiva y, sobre todo, colaboración". Un conjunto de elementos que considera imprescindibles para que el incremento presupuestario se traduzca en resultados concretos y sostenibles.

El presidente de Aesmide ha defendido que "los programas de defensa no deben contemplarse únicamente como adquisiciones de sistemas o plataformas. Deben entenderse también como instrumentos para desarrollar tecnología, consolidar cadena de suministro, generar conocimiento y fortalecer nuestra base industrial".

Para conseguirlo, Sánchez Revenga ha reclamado una mayor coordinación desde las primeras fases entre las necesidades de las Fuerzas Armadas, las prioridades del Ministerio de Defensa y las capacidades de las empresas.

"Necesitamos visibilidad sobre las necesidades, previsibilidad en la contratación y una adecuada coordinación entre los objetivos operativos e industriales", ha afirmado.

La estabilidad en los programas resulta clave para que las compañías puedan planificar sus inversiones, ampliar sus instalaciones y dimensionar sus plantillas ante el aumento de la demanda. Sin una perspectiva clara de las necesidades y los calendarios, el crecimiento del presupuesto puede no traducirse al ritmo esperado en nuevos sistemas disponibles para las Fuerzas Armadas.

La innovación debe llegar al terreno operativo

Sánchez Revenga ha situado la innovación entre las prioridades para reforzar las capacidades militares. La superioridad, ha señalado, "ya no depende exclusivamente de grandes plataformas, sino también de la integración de sistemas, las comunicaciones, la inteligencia artificial y otras tecnologías en rápida evolución".

España cuenta con empresas, centros tecnológicos y profesionales con capacidades en estos ámbitos. "El reto es conectar ese potencial con las necesidades reales de la Defensa y acelerar la incorporación de las soluciones tecnológicas a las unidades militares", ha asegurado.

En este proceso, el presidente de Aesmide ha subrayado la importancia de la "cooperación entre las administraciones y el tejido empresarial".

La colaboración público-privada, el trabajo conjunto entre compañías y la participación en consorcios y mercados internacionales son, a su juicio, vías para impulsar la innovación y mejorar la competitividad de la industria española.

La capacidad industrial, otro desafío del rearme

El aumento de los pedidos plantea una cuestión estratégica: si la industria dispone de capacidad suficiente para responder a la demanda. Las instalaciones, los trabajadores cualificados, los componentes, las materias primas, la tecnología y la red de proveedores condicionan el ritmo de producción y entrega de los sistemas de Defensa.

Las pequeñas y medianas empresas desempeñan un papel relevante en esa cadena por su especialización, flexibilidad y capacidad de adaptación. Reforzar la base industrial exige, por tanto, atender al conjunto del tejido productivo y no solo a las grandes compañías integradoras.

Aesmide también reclama un marco de contratación adaptado a las particularidades de la Defensa, que permita acompasar las necesidades operativas con los tiempos de desarrollo tecnológico y producción industrial. La planificación a largo plazo y la estabilidad de los programas son esenciales para que las empresas puedan asumir inversiones y aumentar su capacidad de respuesta.

La apertura del foro ha estado marcada por el recuerdo al exministro de Defensa Julián García Vargas, fallecido recientemente. Sánchez Revenga le ha rendido homenaje y ha destacado su trayectoria y su dimensión personal, al definirlo como "un servidor público" y, sobre todo, "un compañero, un amigo y una gran persona".