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Marruecos ha hallado en Israel un socio fiable para la modernización y fortalecimiento de sus Fuerzas Armadas. Tras incorporar lanzacohetes y drones desarrollados de origen israelí, Rabat se encuentra ahora en negociaciones para la compra de misiles balísticos de largo alcance LORA.

De acuerdo a fuentes de la industria militar del país hebreo, citadas por el medio local Calcalist, las conversaciones entre el Gobierno marroquí y la empresa Israel Aerospace Industries (IAI), fabricante del proyectil, se encuentran en "una fase muy avanzada" y se han intensificado esta última semana, durante la celebración del Salón Aeronáutico de Marrakech.

De materializarse finalmente esta adquisición, supondría un salto cualitativo sin precedentes para la capacidad militar marroquí, que situaría a la monarquía magrebí en un selecto grupo de países con capacidad de ataque táctico de alta precisión y alcance extendido.

No obstante, hasta el momento ninguna de las partes ha oficializado la firma de acuerdo alguno, ni el valor del hipotético contrato ni tampoco el cronograma estimado para las entregas de material.

El sistema LORA destaca, según IAI, por ser un misil superficie-superficie desarrollado para operar con total efectividad en cualquier condición meteorológica.

Diseñado para ser desplegado tanto desde lanzadores móviles terrestres como desde buques o plataformas marítimas, este armamento permite golpear objetivos estratégicos de alto valor, tales como centros de mando, infraestructuras críticas, sistemas de radar y posiciones de defensa enemigas.

Misil LORA

Asimismo, el proyectil puede atacar objetivos situados a una distancia de entre 90 y 430 kilómetros, capacidad que le permitiría alcanzar, por ejemplo, el archipiélago canario e importantes ciudades españolas y argelinas, como Sevilla, Ciudad Real, Murcia, Orán y Tremecén.

De igual manera, algunas evaluaciones técnicas estiman que el radio de acción del LORA podría llegar hasta los 500 km bajo ciertas configuraciones.

Capaz de transportar cargas explosivas de entre 400 y 600 kilogramos, el LORA combina navegación inercial con posicionamiento satelital que reduce su margen de error a tan sólo diez metros, lo que garantiza un nivel de precisión sumamente elevado al momento del impacto.

A diferencia de los acuerdos anteriores entre ambas naciones, centrados predominantemente en la defensa antiaérea, la vigilancia electrónica y aeronaves no tripuladas, la posible integración del sistema LORA dotaría a las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos de una capacidad ofensiva pura.

Mientras que los sistemas interceptores están orientados a neutralizar amenazas entrantes, los misiles balísticos otorgan la facultad de proyectar fuerza a larga distancia y disuadir activamente a potenciales adversarios.

Alianza entre Rabat y Tel Aviv

Este acercamiento en materia militar se enmarca en la acelerada profundización de las relaciones bilaterales entre Rabat y Tel Aviv desde la firma de los Acuerdos de Abraham, en diciembre de 2020.

Dicho pacto, auspiciado por Estados Unidos, no sólo permitió el restablecimiento pleno de las vías diplomáticas sino que abrió también la puerta a una ambiciosa cooperación en materia de seguridad e inteligencia.

Desde entonces, el volumen de las exportaciones de armamento hacia el país africano por parte de Israel ha experimentado un crecimiento notable, superando los 2.000 millones de dólares (1.787 millones de euros) en esta década.

De hecho, de acuerdo a datos del Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Israel se ha consolidado como el tercer mayor proveedor de equipamiento militar de Marruecos, sólo por detrás de socios históricos como Estados Unidos y Francia.

La lista de sistemas avanzados que Rabat ha ido incorporando a su inventario en los últimos años ilustra la envergadura de este proceso de modernización militar.

Las adquisiciones previas incluyen el avanzado sistema de defensa aérea Barak MX, el lanzacohetes de alta precisión PULS fabricado por Elbit Systems, los sistemas interceptores Spyder desarrollados por Rafael, e incluso la compra de satélites espía de última generación valorados en cerca de 1.000 millones de dólares (894 millones de euros).

A todo esto se suma la colaboración industrial para la producción local de drones tácticos mediante acuerdos con firmas especializadas israelíes. En este contexto de adquisiciones escalonadas, la negociación por el misil LORA supone la evolución natural de una doctrina militar marroquí enfocada en consolidar una disuasión estratégica integral en el Magreb.