Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

El Ejército de Estados Unidos ha desplegado decenas de globos espía de gran altitud en Oriente Próximo para apoyar las operaciones del Mando Central estadounidense (CENTCOM) en una operación que supone un salto en el empleo de estas plataformas, que hasta ahora se habían probado habitualmente de una en una o en grupos de dos.

En esta ocasión, las Fuerzas Armadas estadounidenses operaron decenas de aerostatos de forma simultánea, combinando misiones operativas con actividades de experimentación, según avanza Breaking Defense.

Andrew Evans, responsable de la Oficina de Estrategia y Transformación de la inteligencia del Ejército de Tierra de EEUU, confirmó que los sistemas cumplieron sus misiones. No reveló dónde se desplegaron ni sus cometidos, por lo que se desconoce si se usaron para vigilancia, reconocimiento, comunicaciones o retransmisión de señales.

El despliegue permite evaluar estas plataformas en un escenario operativo, pero también ha sacado a la luz las dificultades que plantea su utilización a gran escala. Entre los principales obstáculos figuran el transporte y almacenamiento de los aerostatos, cuya sensibilidad a las temperaturas obliga a adaptar su manejo a las condiciones climáticas del teatro de operaciones.

El Ejército también se ha encontrado con una escasez de operadores especializados. Aunque los proveedores ofrecieron un importante apoyo técnico, el objetivo es que sean los propios militares quienes controlen los sistemas durante las misiones.

La experiencia ha abierto interrogantes sobre el reparto de responsabilidades entre las unidades militares y las empresas contratistas.

A estas dificultades se suman los problemas para coordinar el uso del espacio aéreo. Evans reconoció que las Fuerzas Armadas ya se habían enfrentado a obstáculos similares en el pasado, aunque no ofreció más detalles sobre los incidentes ni sobre las medidas adoptadas.

Tampoco han trascendido los nombres de los fabricantes, la composición de los equipos embarcados ni la duración de los vuelos. Estos datos impiden determinar el alcance real de las capacidades desplegadas en Oriente Próximo.

Vigilancia desde la estratosfera

La experiencia servirá para orientar el desarrollo de futuras plataformas de vigilancia a gran altitud, un ámbito en el que el Ejército estadounidense todavía no ha seleccionado una solución definitiva.

Entre las alternativas figuran los propios globos espía, los planeadores propulsados por energía solar y las plataformas seudosatelitales, diseñadas para permanecer durante largos periodos en las capas altas de la atmósfera.

Estas tecnologías pueden ofrecer una capacidad intermedia entre los drones convencionales y los satélites, con potencial para ampliar la vigilancia de grandes áreas y facilitar las comunicaciones militares a larga distancia.

Estados Unidos ya había probado los aerostatos en Europa. Durante el ejercicio Cold Raptor, celebrado en Polonia, militares estadounidenses lanzaron estos sistemas desde Powidz para evaluar sus capacidades de reconocimiento, comunicaciones y retransmisión de señales.

El 18 de agosto de 2026, el Ejército informó de que algunas plataformas habían alcanzado altitudes de entre 18 y 21 kilómetros con equipos experimentales destinados a ampliar las capacidades de vigilancia y comunicaciones.

Dichas maniobras también permitieron practicar los lanzamientos y el control de los vuelos desde equipos desplegados en distintas ubicaciones.