El Ejército de Tierra ha recibido sus primeros sistemas antidrones Aracne, desarrollados por Indra y EM&E Group (Escribano), con el objetivo de reforzar sus capacidades frente a una de las amenazas que más ha transformado el campo de batalla en los últimos años.
Los equipos han sido entregados al Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71, unidad de referencia del Ejército en la lucha contra los sistemas aéreos no tripulados, según anunció Tierra en sus redes sociales
El sistema Aracne está diseñado para detectar, identificar y clasificar drones, así como para determinar la respuesta más adecuada en función de la amenaza. Su arquitectura combina sensores y herramientas de mando y control para permitir tanto la neutralización electrónica de los aparatos como su destrucción mediante armamento.
#BuenosDías. El Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 #RAAA71, como unidad de referencia del #EjércitodeTierra en el ámbito C-UAS, recibe los primeros sistemas «ARACNE». 👉 Este sistema permite: ✅ localizar ✅ identificar y ✅ adoptar la respuesta más adecuada ante amenazas aéreas. 👉 Ya se ha realizado la Evaluación Operativa (EVAO) 𝘚𝘰𝘧𝘵𝘬𝘪𝘭𝘭 (neutralización no destructiva), y se realizará la EVAO en su capacidad 𝘏𝘢𝘳𝘥𝘬𝘪𝘭𝘭 (neutralización destructiva) durante el desarrollo del próximo ejercicio «ATLAS». 🛡️ Aumentando su capacidad de preparación y adaptación ante uno de los desafíos que está adquiriendo mayor importancia en los actuales escenarios de operaciones. #SomostuEjército 🇪🇸
— Ejército de Tierra 🇪🇸 (@EjercitoTierra) October 8, 2026
Como aseguran los militares, el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 ya ha completado la evaluación operativa de la modalidad soft-kill, que permite neutralizar drones mediante interferencias electrónicas sin destruirlos físicamente.
La siguiente fase contempla las pruebas de la capacidad hard-kill, basada en la interceptación física de los objetivos, durante el próximo ejercicio Atlas. El Ejército no ha precisado cuántos sistemas ha recibido en esta primera entrega ni la fecha prevista para las maniobras.
Detectar, interferir y destruir drones
Aracne es fruto de la colaboración industrial entre Indra y EM&E Group, también conocida como Escribano, con la participación de TRC.
La solución integra diferentes sensores y efectores en una arquitectura común que permite identificar las amenazas y seleccionar la respuesta más eficaz.
Indra aporta el sistema de mando y control, los radares y los sensores de radiofrecuencia, mientras que Escribano suministra el sensor electroóptico Oteos y las estaciones de armas remotas Guardian 2.0.
El sistema de mando y control fusiona la información obtenida por los distintos equipos para clasificar los objetivos y facilitar la toma de decisiones de los operadores.
En función de las características de la amenaza, Aracne puede recurrir a la guerra electrónica para interferir las comunicaciones del dron, actuar sobre sus señales o emplear medios cinéticos para derribarlo. Entre las opciones de neutralización física figuran cañones y lanzagranadas automáticos.
Esta combinación de capacidades permite adaptar la respuesta a diferentes escenarios operativos, desde la protección de instalaciones militares hasta la defensa de unidades desplegadas frente a drones de reconocimiento o ataque.
14 sistemas para los tres ejércitos
El programa contempla la adquisición de 14 sistemas para las Fuerzas Armadas españolas, distribuidos entre el Ejército de Tierra, el Ejército del Aire y del Espacio y la Armada.
El contrato, valorado en algo más de 30 millones de euros cuando se firmó en febrero de 2025, constituyó la primera gran contratación española centrada específicamente en sistemas antidrones.
Detalle del sistema Aracne sobre los Vamtac.
El Ejército de Tierra recibirá diez unidades —cinco en configuración fija y otras cinco móviles—, además de un simulador para la formación de los operadores. Los dos sistemas restantes se repartirán entre el Ejército del Aire y del Espacio y la Armada, con dos unidades para cada uno.
Las configuraciones fijas incorporan un refugio que funciona como puesto de mando y están concebidas para proteger bases militares e infraestructuras críticas. Las versiones móviles se articulan sobre dos vehículos tácticos Vamtac ST5: uno transporta los equipos de guerra electrónica y el otro integra los sistemas de neutralización física.
La combinación de ambas configuraciones busca dotar a las Fuerzas Armadas de una solución adaptable tanto a la defensa de emplazamientos permanentes como a la protección de fuerzas en movimiento o desplegadas en operaciones.
De los prototipos Cervus
El desarrollo de Aracne tiene su origen en los prototipos Cervus, impulsados por las empresas participantes en colaboración con el Regimiento de Guerra Electrónica del Ejército de Tierra. Estos equipos ya han contribuido a proteger a militares españoles desplegados en misiones de la OTAN en Letonia y Eslovaquia.
La experiencia acumulada en estos despliegues ha coincidido con un incremento de la preocupación aliada por las incursiones de drones y otros sistemas aéreos no tripulados en el entorno de infraestructuras militares y espacios sensibles.
Sistema CERVUS III
En diciembre del pasado año, el Ministerio de Defensa desplegó también en Lituania un sistema antidrones de Indra para proteger al contingente español, después de repetidas incursiones de drones y globos procedentes de Rusia y Bielorrusia. La compañía ha señalado que continúa desarrollando esta solución dentro del programa Aracne.
El Regimiento de Artillería Antiaérea nº 71 ya había encabezado el ejercicio Atlas 2025, celebrado en octubre del año pasado en el campo de maniobras del Médano del Loro, en Huelva.
Aquellas maniobras, consideradas entre las mayores realizadas en España contra drones, reunieron a unidades de los tres ejércitos y a efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional. Indra presentó entonces el sistema Aracne antes del inicio de las entregas.
Una prioridad para las Fuerzas Armadas
Con la llegada de los primeros equipos, el Ejército de Tierra inicia una nueva etapa en la preparación de sus unidades para hacer frente a una amenaza cuya relevancia ha crecido de forma acelerada en los conflictos recientes.
La institución militar ha señalado que los sistemas servirán para formar al personal y elevar el nivel de preparación operativa frente a los drones.
La incorporación de Aracne se enmarca, además, en los esfuerzos de modernización de las capacidades españolas de defensa antiaérea y guerra electrónica.
El Ministerio de Defensa prepara un nuevo contrato con Indra y Escribano dentro de los Programas Especiales de Modernización de este año, aunque todavía no se han hecho públicos ni su importe ni su alcance.
La evolución del programa será clave para determinar hasta qué punto las Fuerzas Armadas pueden extender estas capacidades a sus diferentes unidades y reforzar la protección de instalaciones, contingentes desplegados y activos estratégicos frente a la proliferación de sistemas no tripulados.
