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Marruecos ha presentado IRIFI, un sistema autónomo de ataque en profundidad con alcance de hasta 2.000 km, desarrollado junto a la francesa Harmattan AI. El proyecto se dio a conocer este miércoles en el Marrakech Air Show, donde ambas partes firmaron una carta de intenciones para impulsar su desarrollo.

El proyecto se integra en el proceso de modernización de las Fuerzas Armadas Reales y en la estrategia de Rabat para desarrollar capacidades militares más avanzadas y reducir su dependencia tecnológica.

IRIFI está concebido para atacar objetivos situados en la retaguardia, entre ellos centros de mando, aeródromos, depósitos logísticos e infraestructuras críticas. Su arquitectura incluye un lanzador móvil en contenedor y está preparada para un despliegue rápido y el empleo de un elevado número de unidades.

Una de sus principales características es la autonomía durante la ejecución de la misión. El operador establece y autoriza previamente el objetivo y los parámetros de vuelo; después, el sistema completa la operación sin necesidad de control humano continuo.

Su navegación embarcada no depende del GNSS y se combina con un sistema de guiado óptico terminal. Según Harmattan AI, esta configuración permitirá operar en escenarios donde las señales de navegación por satélite sean interferidas o denegadas y alcanzar una precisión métrica incluso durante vuelos a baja cota.

La firma contó con la presencia de Abdeltif Loudyi, ministro delegado ante el jefe de Gobierno encargado de la Administración de la Defensa Nacional, y del general de cuerpo de ejército Mohammed Berrid, inspector general de las Fuerzas Armadas Reales (FAR) y comandante de la Zona Sur.

También participaron el CEO de Harmattan AI, Mouad M’Ghari, y el director general de la compañía en Marruecos, Amir Benmahjoub.

Imagen de la firma del acuerdo entre Marruecos y la empresa Harmattan, en el Marrakech Air Show. -

La compañía pretende situar IRIFI entre los drones de ataque de bajo coste y los misiles de crucero de altas prestaciones.

"El Shahed es barato y fácil de producir a escala, pero es impreciso y fácil de derribar. Tomahawks y Storm Shadows son piezas extraordinarias de tecnología, con una gran capacidad de supervivencia, pero son caros y se producen en cantidades muy limitadas", señala M’Ghari.

"La autonomía impulsada por IA permite combinar lo mejor de ambos mundos, y eso es exactamente lo que hemos hecho con IRIFI", añade.

El concepto responde a una de las principales lecciones de los conflictos recientes: la capacidad de ejecutar ataques de largo alcance depende cada vez más no solo de la precisión y supervivencia de cada arma, sino también de la posibilidad de producirlas y emplearlas en masa.

En este sentido, IRIFI ha sido concebido para generar ataques coordinados mediante un número elevado de plataformas, preservando al mismo tiempo los sistemas de mayor valor para misiones prioritarias.

Un salto en la capacidad de ataque marroquí

Marruecos ha reforzado en los últimos años sus medios de combate, defensa aérea, drones y sistemas de inteligencia, vigilancia y reconocimiento, mientras impulsa una mayor participación de la industria nacional.

La colaboración con Harmattan AI incorpora ahora la inteligencia artificial y la autonomía al ámbito del ataque de largo alcance, una capacidad con importantes implicaciones estratégicas.

El alcance anunciado de IRIFI introduce además una nueva variable en el equilibrio militar del Magreb, marcado por la modernización simultánea de Marruecos y Argelia. Un sistema capaz de proyectar ataques hasta 2.000 kilómetros ampliaría considerablemente la profundidad desde la que Rabat podría plantear operaciones de precisión.

De Rabat a Argel la distancia en línea recta es de unos 948 km. La distancia es aún menor con Madrid, por ejemplo: Rabat está a unos 764 km en línea recta de Madrid (aproximadamente 970–980 km por carretera).

Por ahora, la iniciativa se encuentra en fase de desarrollo y no se han revelado la carga útil, velocidad, coste ni calendario de entrada en servicio. Tampoco se ha precisado qué parte del sistema será fabricada en Marruecos.

El anuncio de Marrakech confirma, en cualquier caso, la creciente importancia que Rabat concede a las armas autónomas, la inteligencia artificial y el ataque de largo alcance como elementos de su futura arquitectura de defensa.