Marruecos ha dado un nuevo paso en la modernización de su fuerza aérea con el primer vuelo del que será su primer F-16 Block 72, la versión más avanzada del caza estadounidense. Lockheed Martin ha confirmado que la aeronave ha completado con éxito su vuelo inaugural, un hito que acerca a la Real Fuerza Aérea de Marruecos (RMAF) a la recepción de los nuevos aparatos.
Esta variante dotará a Rabat de una plataforma de combate con arquitectura electrónica más avanzada, reforzando la apuesta del reino por una fuerza militar tecnológicamente sofisticada y alineada con la industria de defensa estadounidense.
El avión iniciará ahora las pruebas de vuelo antes de su primera entrega a Marruecos, según ha confirmado el fabricante, para validar todos los sistemas antes de su próxima incorporación a la Fuerza Aérea Marroquí.
El F-16 Block 72 constituye la evolución más reciente del Fighting Falcon y combina una arquitectura electrónica completamente modernizada con nuevos sensores, aviónica avanzada y sistemas de misión mejorados. También incorpora mejoras destinadas a incrementar la seguridad, la fiabilidad y la disponibilidad operativa de la plataforma.
"Este primer vuelo refleja un progreso significativo en el programa F-16 Block 72 de Marruecos y supone un paso crítico para reforzar su futura potencia aérea", ha señalado Mike Shoemaker, vicepresidente y director general del Integrated Fighter Group de Lockheed Martin.
Una flota más sofisticada
La incorporación de los nuevos Block 72 se enmarca en el proceso de modernización que Marruecos está llevando a cabo para reforzar sus capacidades militares.
Rabat ya opera una flota de F-16, además de aviones de transporte C-130, helicópteros UH-60 Black Hawk y sistemas avanzados de radar.
La evolución de la fuerza aérea marroquí tiene, además, una dimensión regional. En los últimos años, Marruecos ha incrementado de forma sostenida sus inversiones en sistemas de combate, vigilancia, defensa aérea y fuegos de precisión, dentro de una estrategia destinada a elevar la capacidad tecnológica de sus Fuerzas Armadas.
A los F-16 se sumará también la incorporación de HIMARS, el sistema estadounidense de lanzacohetes de alta movilidad y fuegos de precisión de largo alcance. El resultado es una fuerza que busca combinar aviación de combate, inteligencia y vigilancia, defensa aérea y capacidades de ataque a distancia.
La adquisición de los nuevos F-16 también profundiza los vínculos de defensa entre Washington y Rabat, una relación que Lockheed Martin sitúa ya en más de medio siglo. La compañía recuerda que su relación con Marruecos se remonta a 1974, cuando entregó al país norteafricano sus primeros C-130H Hercules.
Desde entonces, la cooperación se ha ampliado hasta abarcar aeronaves de combate, transporte, sistemas de radar y helicópteros, consolidando a Estados Unidos como uno de los principales proveedores de capacidades militares avanzadas para Marruecos.
Más allá de aviones
El programa también incorpora una vertiente industrial. Lockheed Martin asegura que pretende reforzar la capacidad técnica local mediante acuerdos con empresas marroquíes, entre ellos la colaboración con Maintenance Aero Maroc.
En este contexto, está prevista la puesta en marcha en Benslimane de una instalación de mantenimiento, reparación y revisión (MRO) de más de 8.000 metros cuadrados, destinada inicialmente a trabajos de mantenimiento pesado y modernización de los C-130 Hercules marroquíes.
La estrategia permite a Rabat no limitarse a la adquisición de plataformas y avanzar hacia el desarrollo de capacidades nacionales de mantenimiento y sostenimiento, un aspecto cada vez más relevante para garantizar la disponibilidad de sistemas de armas sofisticados durante su ciclo de vida.
El primer vuelo del F-16 Block 72 representa así un nuevo hito en la evolución de la fuerza aérea marroquí.
