Estados Unidos juega a carta descubierta en Portugal: el secretario de Estado, Marco Rubio, ha pedido públicamente a Lisboa que elija el caza F-35 para reemplazar a los F-16 de su Fuerza Aérea, una decisión que trasciende la mera renovación de la flota y puede consolidar los vínculos militares y tecnológicos entre ambos países durante las próximas décadas.
"Queremos que compren el F-35 y creemos que es el mejor avión del mundo", afirmó Rubio este jueves en Lisboa durante una rueda de prensa junto al ministro portugués de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel.
La declaración supone la intervención más explícita de Washington en la competición abierta por el futuro caza de combate portugués. El F-35 se enfrenta a tres alternativas europeas: el Eurofighter Typhoon, desarrollado por Airbus, BAE Systems y Leonardo; el Rafale de Dassault Aviation; y el Gripen E de Saab.
De momento, Portugal todavía no ha adoptado una decisión definitiva, pero la elección tendrá consecuencias durante décadas.
No se trata únicamente de determinar qué avión sustituirá a los F-16: el ganador condicionará la interoperabilidad de la Fuerza Aérea portuguesa, sus cadenas logísticas, su acceso a determinadas tecnologías y su posición dentro de las estructuras de combate aéreo de la OTAN.
La baza estadounidense: interoperabilidad
Rubio puso precisamente el acento en este último factor. Washington considera que la incorporación del F-35 permitiría a Portugal beneficiarse de una elevada interoperabilidad con las Fuerzas Armadas estadounidenses y con los numerosos aliados europeos que ya han apostado por el caza de quinta generación.
EEUU busca así ampliar el ecosistema europeo del F-35 en un momento en el que la guerra de Ucrania y el deterioro del entorno estratégico han acelerado los programas de modernización de las fuerzas aéreas europeas.
El secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en Lisboa durante una rueda de prensa junto al ministro portugués de Asuntos Exteriores, Paulo Rangel.
El caza estadounidense cuenta ya con una amplia presencia en Europa, donde países como Reino Unido, Italia, Noruega, Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Polonia y Finlandia han seleccionado o incorporado el aparato. Alemania también ha optado por el F-35 para sustituir parte de su flota de Tornado.
La elección portuguesa permitiría a Washington consolidar todavía más una arquitectura aérea común alrededor del F-35, con importantes efectos sobre entrenamiento, mantenimiento, armamento, intercambio de información y operaciones conjuntas.
Rubio, sin embargo, evitó presentar la operación como una imposición. "Ellos podrán elegir y seguiremos teniendo una buena relación", afirmó, aunque reclamó "una oportunidad justa" para competir por el contrato.
Europa planta cara al F-35
Frente a la propuesta estadounidense, Portugal mantiene sobre la mesa tres cazas europeos con diferentes argumentos industriales y estratégicos.
El Eurofighter Typhoon ofrece a Lisboa una opción plenamente europea y permitiría reforzar los vínculos con la industria de defensa del continente, además de incorporar a Portugal a una comunidad de usuarios formada por varias de las principales potencias militares europeas.
El Rafale francés aporta una elevada autonomía operativa y una amplia experiencia de combate, mientras que el Gripen E sueco apuesta por un concepto de operación más flexible y por unas necesidades logísticas potencialmente menores.
La pugna tiene además una dimensión industrial. La decisión portuguesa determinará dónde se concentran durante décadas buena parte de las inversiones asociadas al mantenimiento, modernización, entrenamiento y sostenimiento de la nueva flota de combate.
