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La batalla del F-35 comienza mucho antes de que el caza encienda sus motores. La US Navy prepara un contrato de hasta 100 millones de dólares y cinco años de duración para rediseñar el sistema de planificación de misiones del F-35 Lightning II, la infraestructura terrestre encargada de preparar los datos que el avión necesita antes de entrar en combate.

El proyecto pretende desarrollar la próxima generación del Mission Planning Environment (MPE) del F-35 y actualizar tanto su arquitectura como los procesos de ingeniería que sustentan la preparación de cada salida.

Se trata de una pieza esencial, aunque menos visible que el radar, los sensores, la furtividad o el armamento, en la cadena tecnológica que permite al caza operar en escenarios de alta intensidad.

La iniciativa cobra especial relevancia ante la evolución de los campos de batalla en Europa y el Indo-Pacífico. Las Fuerzas Armadas estadounidenses y sus aliados se preparan para operar frente a redes de defensa aérea cada vez más densas e integradas, en las que la capacidad para transformar rápidamente la inteligencia disponible en información utilizable durante una misión puede resultar tan importante como las prestaciones del propio avión.

En este sentido, la División de Armas del Naval Air Warfare Center (NAWCWD) publicó el 2 de octubre un Sources Sought Notice, un anuncio para identificar capacidades industriales antes de licitar. El objetivo es reunir información que permita definir los términos del próximo contrato de apoyo al programa.

El contrato cubrirá ingeniería de sistemas, análisis técnicos, definición de requisitos, asesoramiento operativo y soporte a la planificación y gestión del programa. El periodo de ejecución proyectado va del 20 de mayo de 2027 al 19 de mayo de 2032, con una posible adjudicación en mayo de 2027.

La previsión económica figura en los documentos de adquisiciones de la NAWCWD correspondientes al ejercicio fiscal 2026. El futuro contrato se sitúa en una horquilla de más de 50 y menos de 100 millones de dólares para los 60 meses de duración.

Fábrica de los F-35 Lockheed Martin

El calendario contempla la publicación de una solicitud definitiva de ofertas alrededor del 25 de enero de 2027. No obstante, la Marina estadounidense precisa que el anuncio publicado en octubre corresponde todavía a una fase de investigación de mercado y no constituye una licitación formal ni implica que exista un contrato adjudicado, según indica Army Recognition.

El proyecto tampoco se circunscribe al F-35C utilizado por la Armada y el Cuerpo de Marines estadounidenses. La documentación se refiere al programa F-35 Lightning II en su conjunto, lo que apunta a una evolución de la infraestructura de planificación común a las distintas variantes y usuarios del caza.

Preparar al F-35 antes de despegar

El Mission Planning Environment (MPE) constituye el enlace entre el mundo de la inteligencia y planificación y el avión que finalmente ejecutará la misión.

Antes de cada salida, los planificadores deben convertir las órdenes operativas, la información disponible sobre amenazas y los parámetros de la misión en datos que puedan ser utilizados por la tripulación. Esa información se prepara en tierra y posteriormente se transfiere al F-35.

En una operación sobre un espacio aéreo disputado, el proceso puede incluir la planificación de rutas, la identificación y evitación de zonas cubiertas por sistemas de defensa aérea, la coordinación temporal con otras aeronaves y plataformas, y la preparación del empleo de armamento.

El objetivo del rediseño es, por tanto, reducir la distancia entre la información disponible y la misión que finalmente ejecuta el avión, especialmente cuando las condiciones operativas cambian con rapidez.

F-35 estadounidense Nicholas Rupiper / USAF

El MPE forma parte de una arquitectura digital más amplia. El programa F-35 dispone también de sistemas específicos de reprogramación de datos de misión, destinados a transformar la inteligencia sobre amenazas en información que pueda ser aprovechada por los sistemas del avión.

Ambas funciones no son idénticas. La reprogramación de datos de misión prepara información sobre el entorno y las amenazas, mientras que el Mission Planning Environment emplea esa información, junto con otros elementos operativos, para preparar una misión concreta.

La conexión entre ambos procesos resulta especialmente relevante para un caza como el F-35, diseñado para actuar en espacios aéreos donde los sistemas enemigos de detección, guerra electrónica y defensa aérea pueden estar estrechamente conectados.

La nueva arquitectura deberá permitir que esta cadena funcione de forma segura, interoperable y suficientemente flexible como para acompañar la evolución de las capacidades del propio F-35.

Una arquitectura más "aliada"

El movimiento de la US Navy coincide con otra transformación en marcha dentro del programa F-35.

En junio de 2026, la oficina conjunta del programa presentó una nueva arquitectura denominada Mission Planning Environment Country Kit, concebida para sustituir los diferentes MPE Squadron Kits empleados por los países socios por una infraestructura más centralizada.

La solución prevista combina software basado en contenedores, servidores y estaciones de trabajo, junto con sistemas de cifrado de red de alta seguridad aprobados por la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (NSA).

El programa incluye además requisitos de desarrollo de software, ingeniería de hardware, ciberseguridad e interoperabilidad.

La evolución tiene una evidente dimensión multinacional. El F-35 se ha convertido en uno de los principales sistemas de combate compartidos por Estados Unidos y sus aliados, con operadores en Europa, Norteamérica y el Indo-Pacífico.

La interoperabilidad ya no se limita, por tanto, a que diferentes países utilicen el mismo avión. También implica que puedan preparar y proteger los datos de misión dentro de una arquitectura digital común.

La necesidad de modernizar el MPE está además vinculada a la propia evolución del F-35. El caza continúa incorporando nuevas capacidades, sensores, armas y funciones de software a través de sucesivas actualizaciones, entre ellas las asociadas al estándar Block 4.

La infraestructura terrestre debe evolucionar al mismo ritmo. De poco serviría incorporar nuevas capacidades al avión si los sistemas utilizados para preparar una misión no fueran capaces de gestionar adecuadamente la información necesaria para emplearlas.

El F-35 representa así un cambio respecto al concepto tradicional de plataforma aérea: no es únicamente el avión que vuela, sino el conjunto formado por la aeronave, sus sensores, sus sistemas de misión, sus redes y la infraestructura terrestre que alimenta todo ese ecosistema.

Cielos más disputados

El proyecto estadounidense adquiere especial significado en un contexto en el que Rusia y China están desarrollando y desplegando sistemas de defensa aérea cada vez más sofisticados.

La proliferación de radares, sistemas de guerra electrónica, misiles superficie-aire y sensores distribuidos está obligando a las fuerzas aéreas occidentales a replantearse cómo preparan sus operaciones.

En ese escenario, el F-35 está llamado a desempeñar una función que va más allá de la de un caza convencional. Su combinación de baja observabilidad, sensores, guerra electrónica y capacidad para compartir información está concebida para permitirle operar en entornos altamente disputados y proporcionar información al resto de la fuerza.

Pero para aprovechar esas capacidades, el avión debe despegar con una misión cuidadosamente preparada.