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Sin un sustituto designado por el Ministerio de Defensa, los Harrier de la Armada se enfrentan a sus últimos años de vida con la interrogación sobre qué ocurrirá cuando se den de baja, con suerte, en el 2032.

La solución temporal a la obsolescencia de la plataforma pasa por la adquisición de cinco Harrier despiezados procedentes del Cuerpo de Marines de Estados Unidos con el objetivo de emplear estos componentes en las aeronaves españolas.

Según han confirmado a EL ESPAÑOL fuentes de la Armada, la recepción de estos Harrier estadounidenses se efectuará antes de finalizar el presente año. "Probablemente en el mes de noviembre, aunque todavía no hay una fecha cerrada", explica otra persona del Ministerio de Defensa a este periódico.

La Armada estuvo barajando el traslado de las aeronaves sin desmontar a bordo del buque 'Juan Carlos I' el mes de junio, coincidiendo con su participación en el ejercicio FLEETEX y en los actos conmemorativos del 250º aniversario de la independencia estadounidense.

El Ministerio de Defensa y la Armada mantuvieron "conversaciones hasta casi el último minuto para poder lograrlo" con las autoridades de EEUU, "pero finalmente no llegaron a buen puerto".

Tras la negativa, la alternativa que se puso sobre la mesa consistía en el despiece de los Harrier en origen y su posterior traslado.

Un trabajo "muy complejo", indican las mismas fuentes de Defensa, "ya que EEUU debe retirar sistemas propios que no se incluyen en la venta de los aparatos".

En cuanto a la prolongación de su vida útil, la idea original de la Armada era contar con un relevo del Harrier en el 2028, año que finaliza el soporte a la aeronave por parte de EEUU.

Un objetivo que no se va a materializar por la negativa del actual Gobierno de adquirir los cazas F-35B de Lockheed Martin, los únicos capaces de despegar y aterrizar verticalmente para poder operar en el 'Juan Carlos I'.

Ante esta situación, desde el Ministerio de Defensa se ha optado por ampliar la vida útil de los Harrier de la 9ª Escuadrilla. Primero hasta 2030 y, tras la adquisición de los aviones americanos, hasta 2032.

La Armada mantiene con Airbus un acuerdo para el mantenimiento de las aeronaves a través de un contrato que ampliaron a principios de 2025, que permanece vigente hasta 2028, que todo apunta a que se renovará hasta el final de los días de las aeronaves.

El Cuerpo de Marines de EEUU dio de baja definitivamente sus cazas Harrier el pasado 3 de junio, quedando Italia y España como los dos únicos operadores del aparato en todo el mundo.

La Marina italiana ya cuenta con varias unidades de F-35B que irán sustituyendo paulatinamente a los Harrier en servicio, completando el relevo entre 2028 y 2029. A partir de entonces, la Armada española será la única del mundo con la aeronave en servicio.

Fuentes del Ministerio de Defensa han explicado que esto supone un reto desde el punto de vista logístico, "especialmente a partir de 2028".

"En 2024, España e Italia firmaron un acuerdo para que Boeing, como compañía que absorbió McDonnell Douglas, prestará asistencia técnica y apoyo a los Harrier hasta diciembre de 2028", han explicado. Por el momento, "este acuerdo no se ha ampliado" y apuntan a que, "muy probablemente", las aeronaves españolas contarán únicamente con la asistencia que se proporcione "en casa".

Nuevo armamento

Sin embargo, a pesar de su edad y horas de vuelo acumuladas, la Armada continúa ampliando las capacidades de los Harrier con nuevo armamento.

El último movimiento a este respecto se produjo el pasado julio, cuando anunciaron la integración del sistema Advanced Precision Kill Weapon System, más comúnmente conocido por las siglas APKWS.

Una novedad que viene precedida por la adquisición de 12 lanzadores de cohetes LAU-68F/A que se equiparán en el sistema de armas de los aviones AV-8B+ Harrier II.

Tal y como señalaron en la Revista General de Marina, esta nueva capacidad supone un incremento significativo en la versatilidad y eficacia de la Escuadrilla, permitiendo ampliar el abanico de misiones y mejorar la respuesta frente a nuevas amenazas emergentes.

Dentro de estas últimas se encuentran tanto plataformas de superficie como aéreas, "caracterizadas por su bajo coste y elevada proliferación, como son los sistemas no tripulados", como los UAS y USV, "que exigen respuestas eficaces, flexibles y, sobre todo, sostenibles".

El sistema APKWS, continúan en el artículo de la revista oficial, proporciona una solución de guiado láser semiactivo para cohetes de 2,75".

Esto "permite aumentar la precisión, reducir los daños colaterales y optimizar el coste por efecto frente a amenazas de menor entidad".

"Además, complementa perfectamente las capacidades y el armamento ya existentes del Harrier en los ámbitos como la defensa aérea y ataque aire-superficie".

El alcance máximo de estos cohetes guiados llega hasta los 8 kilómetros, aunque el rango efectivo de ataque con precisión se sitúa en 6 kilómetros.