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La evolución del combate terrestre avanza hacia fronteras que hasta hace poco parecían exclusivas de la ciencia ficción. En su constante búsqueda de supremacía tecnológica, ingenieros de la industria de defensa china han presentado una audaz propuesta para transformar los carros de combate: la creación de una plataforma blindada de unas 60 toneladas equipada con una combinación inédita de energía nuclear compacta y un cañón electromagnético.

Se trata de un trabajo académico elaborado por especialistas del Grupo de Maquinaria de Mongolia Interior -un pilar clave en la fabricación de blindados chinos- en colaboración directa con el Instituto Tecnológico de Pekín y el Laboratorio Estatal Clave de Diseño de Vehículos Especiales y Tecnología de Integración de Fabricación.

El estudio, divulgado en la revista especializada en armamento e ingeniería militar Acta Armamentarii, establece un marco temporal extenso que proyecta la materialización completa de esta tecnología más allá del 2045.

La iniciativa no aborda el tanque atómico como una solución inmediata de despliegue en el campo de batalla, sino como la respuesta a la creciente demanda de potencia eléctrica que requerirán los blindados de las próximas décadas.

En lugar de dar un salto abrupto e inviable hacia un reactor nuclear miniatura, los investigadores plantean un desarrollo progresivo dividido en distintas fases.

La etapa inicial del plan prevé adaptar componentes electromagnéticos a los chasis blindados de uso actual sin abandonar la propulsión diésel convencional. En esta primera fase se emplearía un motor térmico de 1.500 caballos de fuerza vinculado a volantes de inercia y supercondensadores para acumular la inmensa cantidad de corriente instantánea requerida al disparar.

Bajo esta configuración, el carro de combate dispondría de un cañón electromagnético de 10 megajulios (MJ) capaz de proyectar ataques a distancias cercanas a los 150 kilómetros, además de integrar un blindaje electromagnético de protección que demandaría cerca de 2 MJ para su funcionamiento.

A medida que las capacidades de almacenamiento eléctrico maduren hacia mediados de siglo, el programa planifica dar paso a una segunda fase intermedia. En este punto, la potencia del cañón aumentará hasta los 20 MJ, duplicando su alcance hasta aproximadamente 300 kilómetros.

La generación de electricidad recaerá en un motor diésel perfeccionado de 2.000 caballos de fuerza apoyado por cinco toneladas de sistemas de almacenamiento energético de alta densidad. De igual modo, la barrera de protección electromagnética del vehículo requerirá para ese entonces unos 10 MJ para repeler los proyectiles enemigos.

Microreactor de 10 MW

El culmen del proyecto llegará con la tercera fase, donde la propulsión nuclear hará su aparición definitiva. La fuente energética principal pasará a ser un pequeño reactor modular de 10 MW refrigerado por metal líquido, diseñado para encajar en un espacio sumamente ajustado de apenas 2 m³.

La energía térmica y eléctrica ininterrumpida generada por este microreactor alimentará, según el desarrollo propuesto, un cañón de riel de 50 MJ que disparará proyectiles a una velocidad hipersónica de 3,5 kilómetros por segundo, alcanzando objetivos situados a unos 450 kilómetros de distancia.

Tanque chinos Type 100 durante un desfile militar - Ministerio de Defensa de China

Un armamento con semejantes prestaciones desdibujará la frontera tradicional entre el blindado de combate directo y la artillería pesada de alta precisión a gran distancia.

Este ambicioso planteamiento refleja la sólida confianza que ha adquirido el aparato industrial de defensa chino, respaldada por logros recientes como la entrada en servicio operativo del carro de combate de cuarta generación Tipo 100, adelantándose a otras potencias globales.

A este logro en el dominio terrestre se suma una posición de vanguardia en la construcción de buques de guerra avanzados y la perspectiva de liderar el desarrollo de cazas de sexta generación.

Pese a que la física y la ingeniería sugieren que un tanque nuclear con cañón electromagnético es técnicamente viable, su practicidad en los escenarios bélicos futuros genera serias dudas entre los analistas militares.

Los conflictos modernos han demostrado que la masa de blindados pesados y costosos cede cada vez más terreno frente al despliegue masivo de enjambres de drones, sistemas no tripulados económicos y redes de información integradas.

Un vehículo de muy alto valor táctico y monetario podría resultar poco rentable en un entorno saturado de municiones merodeadoras, donde la supervivencia depende en mayor medida de la movilidad, el enmascaramiento y la capacidad de actuar interconectado que de la potencia bruta de su armamento principal.