G. Trelles
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Las claves

La Armada ha iniciado un nuevo despliegue naval estratégico mediante el envío de dos de sus buques más significativos: las fragatas Navarra (F-85) y Cristóbal Colón (F-105), a los espacios marítimos del océano Atlántico oriental y el mar Mediterráneo, según ha informado este lunes el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) a través de un comunicado.

Esta misión responde directamente a los compromisos internacionales asumidos por España y busca reforzar la presencia, el conocimiento del entorno marítimo y la capacidad de disuasión en áreas de alto valor para la seguridad nacional y aliada, situándose de manera operativa frente a puntos clave como el estrecho de Gibraltar, el golfo de Cádiz y el mar de Alborán.

Durante un periodo previsto de un mes, la operación combinará labores estrictamente militares con cometidos de diplomacia naval y respaldo institucional a la industria de defensa española. El mando del grupo naval ha sido asignado al capitán de navío Rafael Mira Calvo, comandante de la 41ª Escuadrilla de Escoltas de la Armada, quien dirige la misión a bordo de la fragata Navarra junto a su Estado Mayor.

La elección conjunta de la Navarra y de la Cristóbal Colón permite coordinar buques con características técnicas y operativas diferenciadas, lo que maximiza la complementariedad de las unidades y eleva el nivel de adiestramiento cruzado entre las tripulaciones de los escoltas.

El itinerario operativo diseñado por el EMAD contempla una intensa interacción con naciones aliadas a lo largo de la cuenca mediterránea. Las unidades españolas desarrollarán ejercicios de adiestramiento e integración con las fuerzas navales de Italia y Grecia, además de incorporarse de forma efectiva a la Agrupación Naval Permanente nº 2 de la OTAN.

Fragata Navarra EMAD

En el marco de esta integración internacional, las fragatas formarán parte activa del ejercicio avanzado Neptune Strike 26.4, una maniobra concebida para poner a prueba y consolidar la capacidad de respuesta conjunta en escenarios navales complejos y de diversa naturaleza táctica.

De forma paralela a estos ejercicios combinados, el despliegue mantendrá una vigilancia permanente sobre la navegación comercial y los flujos marítimos esenciales para la estabilidad regional.

Las fragatas colaborarán en las tareas asociadas a la operación Sea Guardian de la Alianza Atlántica, garantizando la seguridad en el tráfico marítimo y la protección de la libertad de navegación en áreas de tránsito crítico.

La proyección exterior de la misión se complementará con escalas de puerto estratégicas en las ciudades de Nápoles y Split. Estas visitas operativas servirán para estrechar los lazos bilaterales entre los países miembros de la OTAN y ofrecerán una plataforma institucional para la diplomacia de defensa.

Del mismo modo, estas paradas servirán de escaparate para la industria tecnológica y de defensa española, mostrando las capacidades de diseño y construcción naval del país ante socios internacionales e impulsando la proyección exterior del sector defensivo español en un entorno de cooperación global.