El Gobierno de Italia ha dado luz verde al proyecto de renovación tecnológica más ambicioso para su flota de superficie al encargar la construcción de dos nuevos destructores de última generación, conocidos como la clase DDX. Esta operación se ha concretado mediante un contrato marco adjudicado a Orizzonte Sistemi Navali, una empresa conjunta entre las italianas Fincantieri y Leonardo, valorado en 3.700 millones de euros.
Esta partida presupuestaria no solo cubre la fabricación física de los dos destructores para la Marina Militare de Italia, sino que también financia el desarrollo de la ingeniería inicial, los estudios logísticos integrales y el soporte técnico y operativo de mantenimiento que requerirán los buques durante sus primeros años de servicio operativo.
Para llevar a cabo el trabajo, Orizzonte Sistemi Navali transferirá el grueso de la carga de trabajo a sus dos empresas matrices mediante subcontratos específicos que se formalizarán en las próximas semanas.
Dentro de este reparto de tareas, Fincantieri asumirá el diseño de las estructuras navales y la integración general de los barcos por un importe aproximado de 1.800 millones de euros.
Por su parte, Leonardo se encargará de desarrollar y suministrar los complejos sistemas electrónicos y de armamento a cambio de unos 1.700 millones de euros. Este reparto de competencias busca que las dos mayores corporaciones industriales del sector de la defensa italiana sumen sus fortalezas técnicas de forma directa.
Los destructores DDX
El diseño de la clase DDX ha sido concebido para responder a un entorno operativo cada vez más incierto y hostil, marcado por la evolución de las amenazas cibernéticas y el uso de misiles de alta velocidad.
Para lograrlo, Fincantieri aplicará su experiencia como constructor integrando un barco con altos niveles de automatización interna y una red eléctrica secundaria de corriente continua apoyada por acumuladores de energía de gran capacidad, según han detallado las compañías a través de un comunicado conjunto.
A su vez, el consorcio introducirá nuevos algoritmos para equilibrar las cargas térmicas y eléctricas de la nave, junto con una actualización profunda de los sistemas digitales que gestionan los componentes internos del casco.
En lo que respecta al apartado defensivo, Leonardo dotará a los buques con un sistema de combate de alta tecnología denominado SADOC 5, el cual trabajará conjuntamente con un radar AESA totalmente digital operado en la banda S y los misiles suministrados por MBDA.
Esta combinación otorgará a la Marina Militare una arquitectura de defensa integrada capaz de rastrear e interceptar misiles convencionales, proyectiles balísticos e incluso misiles de velocidad hipersónica. Todo el entramado tecnológico responde al concepto del proyecto Michelangelo de Leonardo, concebido para compartir datos tácticos de forma instantánea entre fuerzas aéreas, terrestres y marítimas.
Los destructores de la clase DDX contarán con una eslora de 180 metros, un desplazamiento de 13.500 toneladas y capacidad para albergar una dotación de 251 marineros con un alcance operativo de 4.000 millas náuticas.
Estas dimensiones permitirán reemplazar progresivamente a los destructores italianos de la clase Horizon que actualmente prestan servicio. Los nuevos buques contarán con la infraestructura digital Navis Sapiens, desarrollada por Fincantieri para procesar de forma inteligente los datos recolectados por los sensores de a bordo y compartirlos en tiempo real con las bases en tierra.
Además, a velocidades de hasta 15 nudos, las naves podrán coordinar misiones tácticas utilizando vehículos no tripulados y drones submarinos para neutralizar riesgos antes de que alcancen a la flota.
Diseño de los futuros destructores DDX de Italia
Las previsiones temporales del proyecto fijan la entrega de la primera unidad a Roma para 2033, mientras que la entrega de la segunda embarcación se producirá en 2035, permitiendo así completar el proceso de modernización tras décadas de desarrollo de ingeniería.
Pierroberto Folgiero, consejero delegado y director general de Fincantieri, ha destacado la relevancia de este proyecto afirmando que "el programa DDX representa un hito estratégico para la industria de defensa nacional de Italia".
"Con el DDX, estamos consolidando aún más nuestro liderazgo en el sector de la defensa naval e invirtiendo en el desarrollo de competencias, tecnologías y en la cadena de suministro, contribuyendo a consolidar la soberanía industrial y tecnológica de Italia y la competitividad del país en el sector naval europeo", ha destacado.
Por parte de la tecnológica Leonardo, su consejero delegado y director general, Lorenzo Mariani, ha señalado que este programa "está destinado a establecer nuevos estándares en las capacidades de defensa naval".
"Con estas dos unidades de nueva generación, la Marina Militare podrá contar con plataformas navales que ofrecen un rendimiento operativo avanzado y capaz de hacer frente a un amplio espectro de amenazas", ha subrayado.
Del mismo modo, Giovanni Sorrentino, consejero delegado de la firma Orizzonte Sistemi Navali, ha resaltado que el proyecto DDX representa "mucho más" que la construcción de dos nuevas unidades navales: "Es el resultado de una sinergia extraordinaria entre la excelencia industrial de Italia, la Marina Italiana y la agencia OCCAR, aunando innovación, experiencia y visión estratégica".
Se trata, ha asegurado, "de un programa de gran importancia para todo el sector de la Defensa, capaz de generar significativos beneficios industriales y tecnológicos para la cadena de suministro nacional, consolidando competencias, empleo cualificado y capacidades innovadoras que representan un activo estratégico para el futuro del país".
