La necesidad de incrementar la capacidad de interceptación aérea es una de las prioridades más urgentes del Ministerio de Defensa español. Además del programa de modernización de las baterías Patriot como uno de los más importantes, las Fuerzas Armadas también tienen vigente la actualización de los sistemas NASAMS.
Los primeros NASAMS fueron adquiridos por España en el año 2003 y acumulan ya más de 20 años de servicio. Con el objetivo de renovar el sistema, Defensa aprobó su actualización hacia el estándar NASAMS 2+ —la penúltima versión en el mercado— y sumó la adquisición de una batería nueva a KDA.
El contrato con KDA (Kongsberg Defence & Aerospace) se firmó en 2024 y, unos meses después, la noruega alcanzó un acuerdo con la española SMS —participada por Sener, GMV, Instalaza y EM&E— para llevar a cabo esta modernización en territorio español.
Según han confirmado fuentes industriales y de Defensa a EL ESPAÑOL, los trabajos de mejora del primer lote de cuatro lanzadores se encuentran actualmente ejecutándose y con un calendario de finalización que apunta mediados del 2027.
El objetivo, explican, es entregar esta fase actualizada antes de que finalice ese año, "siempre que no haya más retrasos".
De forma paralela, las mismas fuentes afirman que los actores industriales comenzarán con la modernización del segundo lote —de otros cuatro lanzadores— a lo largo del próximo 2027 y con un plan de entregas que se alargará más allá de mediados de 2028.
La intención inicial del Ejército de Tierra era comenzar a recibir las primeras baterías modernizadas a finales de 2025, algo que no se produjo. Mientras que en marzo de este año, el Mando de Artillería Antiaérea apuntaba al verano de 2027 como fecha límite para contar con "todo el material NASAMS modernizado", una fecha que tampoco se cumplirá.
Se espera que el Ejército de Tierra, una vez redistribuidos los sistemas, cuente con cuatro baterías completas de NASAMS 2+ compuestas cada una de tres lanzadores.
En cuanto a la batería comprada directamente a KDA, con destino al Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (EADA) del Ejército del Aire, la entrega podría dilatarse hasta el 2029 debido al importante incremento de demanda del sistema y a las necesidades a cubrir por su despliegue en Ucrania.
Participación de EEUU
Existen, además, dos elementos críticos estadounidenses dentro de las baterías NASAMS: el radar Sentinel y los misiles interceptores AMRAAM, los dos fabricados por Raytheon.
Ambos sistemas podrían sufrir el impacto de la alta demanda por parte de Estados Unidos, con especial perjuicio en la cadena de producción del AMRAAM, uno de los misiles más extendidos en todo el mundo.
NASAMS
Ante esta situación, fuentes industriales han señalado a EL ESPAÑOL que existe una oportunidad de ensamblar el interceptor en territorio nacional, un paso que consideran lógico dado que es un misil que operan las tres ramas de las Fuerzas Armadas españolas.
Este importante retraso en la recepción de sistemas antiaéreos en España responde a la compleja situación del panorama internacional, con las líneas de ensamblaje de misiles interceptores y lanzadores completamente saturadas a raíz de las últimas guerras.
Estados Unidos ha comenzado a ejecutar programas de adquisición de armamento de defensa aérea a marchas forzadas y por decenas de miles de millones de dólares para intentar acelerar las plantas de fabricación, pero los analistas apuntan a que estas inversiones no comenzarán a notarse en los polvorines hasta dentro de cuatro años.
Contratos complementarios
Durante los últimos meses, la Subdirección General de Adquisiciones de Armamento y Material ha publicado varios contratos de adquisición de vehículos para integrarse dentro del sistema NASAMS.
A finales de 2025 adjudicaron a Urovesa la compra de vehículos todoterreno por 11,2 millones de euros y, en marzo del presente año, adjudicó a IDV (Iveco Defence Vehicles) la compra de camiones por 32 millones de euros.
En total, serán 51 camiones todoterreno destinados a integrar los centros de distribución de tiro, lanzadores de interceptores y sistemas de municionamiento.
Retrasos en Patriot
Los retrasos en la modernización de los NASAMS se acompañan con la previsión de recepción de las baterías Patriot en el año 2030, año en el que el Ejército de Tierra tiene previsto comenzar a operar el sistema antiaéreo.
El cronograma, al que ya se apuntaba antes del comienzo de la guerra en Irán el pasado febrero, ha podido experimentar un retraso importante dado el cuello de botella al que se enfrenta la industria militar estadounidense.
Fuentes del Ejército de Tierra consultadas reconocen que esa situación puede darse con elevada probabilidad. Esencialmente si los programas de aceleración de producción establecidos por Lockheed Martin y Raytheon, las dos contratistas principales de Patriot, no consiguen las tasas de fabricación previstas.
En 2024, el Gobierno aprobó, con un techo de gasto de 2.400 millones de euros, la compra de cuatro baterías Patriot en la configuración 3+ con 24 estaciones de lanzamiento M903. Estos últimos tienen la capacidad para lanzar todo tipo de misiles Patriot.
Además, el proyecto abarca la incorporación de un total de 51 misiles PAC 3 MSE, cuatro radares AN/MPQ-65, cuatro estaciones de control AN/MSQ-132, dos centrales de coordinación e información y cuatro plantas de suministro de energía.
Ese mismo año, el departamento que lidera Margarita Robles contrató con Raytheon y la francesa MBDA misiles GEM-T PAC-2, por 400 millones de euros; y, a su vez, encargó a Lockheed Martin un número indeterminado de proyectiles PAC-3 MSE.
Por su parte, la industria española participa en el desarrollo de ambos misiles. Sener produce el sistema de control electromagnético del PAC-2 y actuadores del PAC-3; mientras que Grupo Oesía elabora componentes de este último.
