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Las claves

Más allá de la mediática inteligencia artificial, entre bambalinas, las grandes tecnológicas del mundo se baten el cobre en el desarrollo de la computación cuántica. Esa que será capaz de romper —casi— cualquier tipo de cifrado y comprometer hasta las comunicaciones más críticas, incluidas las de defensa.

Rodrigo Martín Sánchez Ledesma, matemático español, experto en informática y responsable técnico de Criptografía Postcuántica (PQC) en Indra, ha sido elegido presidente del Comité Técnico de Seguimiento de Open Quantum Safe (OQS).

Este organismo se posiciona mundialmente como la principal organización de código abierto dedicada a la investigación e integración de algoritmos resistentes a ataques cuánticos.

La designación de Martín sitúa a un especialista español al frente de un órgano clave en el ámbito de la seguridad y compuesto por siete expertos procedentes de gigantes tecnológicos como IBM, Microsoft y Cisco, todas ellas con amplia experiencia en este tipo de tecnologías.

Al frente de este comité, asumirá la coordinación de los proyectos, la definición de las directrices técnicas y de gestión y la supervisión del desarrollo de los distintos componentes de la organización.

Tal y como ha destacado el propio Rodrigo Martín en una entrevista a EL ESPAÑOL, "el objetivo fundamental de Open Quantum Safe (OQS) es mantenerse en la frontera de la ciencia para impulsar la investigación y acelerar la adopción global de la criptografía postcuántica".

La organización, fundada en 2016, nació como una iniciativa sin ánimo de lucro para facilitar la transición hacia la criptografía postcuántica, una tecnología que ya permite la comunicación segura resistente a los futuros ordenadores cuánticos criptográficamente relevantes.

Unos ocho años después de sus primeros pasos, en 2024, Open Quantum Safe dio un salto muy importante al integrarse dentro de la Post-Quantum Cryptography Alliance (PQCA) de la Fundación Linux.

Cosecha ahora, descifra después

La criptografía asimétrica convencional, utilizada masivamente en el cifrado de datos tácticos, transacciones y comunicaciones cifradas, se fundamenta en problemas matemáticos difíciles de resolver para la computación clásica.

Sin embargo, la llegada de un ordenador cuántico criptográficamente relevante inutilizará estos algoritmos mediante la ejecución de modelos matemáticos capaces de romperlos en tiempo real.

En el ámbito militar y de inteligencia, este riesgo no pertenece al futuro, sino al presente, a causa de la doctrina hostil conocida como harvest now, decrypt later (cosechar ahora, descifrar después)

Consiste en que actores adversarios interceptan y almacenan masivamente el tráfico de comunicaciones clasificadas en la actualidad para desencriptarlo una vez dispongan de la capacidad computacional cuántica necesaria.

A este desafío se suma un cambio drástico en la percepción del calendario de riesgo.

Aunque inicialmente se fijaba el horizonte de vulnerabilidad en torno a 2035, organismos como la Casa Blanca y grandes firmas tecnológicas han adelantado recientemente sus planes oficiales de migración a 2029.

Al respecto, Martín subraya la relevancia de esta aceleración: "Un adelanto de seis años en los planes de migración gubernamentales y empresariales demuestra que el riesgo ya no se percibe en un futuro lejano".

Comunicaciones críticas

La ciberdefensa afronta condicionantes únicos en comparación con el sector civil. Mientras que la tecnología comercial se renueva en ciclos cortos, los sistemas de armas, plataformas navales, aviones de combate y satélites de comunicaciones defensivos tienen periodos de servicio que oscilan entre las dos y las tres décadas.

Equipos desplegados o puestos en órbita hoy deberán seguir siendo seguros frente a ataques cuánticos en la década de 2040. De ahí que los sistemas definidos por software cuenten cada vez con más peso dentro de los grandes programas de defensa.

"Bajo la amenaza del harvest now, decrypt later, cualquier sistema de defensa con ciclos de vida de dos o tres décadas debe estar preparado desde hoy", advierte Martín, refiriéndose a esta coyuntura.

En este campo, Indra cuenta con una posición de vanguardia a través de soluciones operativas . La compañía está implantando en la Administración General del Estado su plataforma COMSec, que ofrece cifrado extremo a extremo de voz, mensajería y vídeo en móviles y ordenadores, siendo la primera de su categoría en obtener la certificación quantum-resistant del Centro Criptológico Nacional (CCN).

Asimismo, Indra lidera la integración de la red nacional de comunicaciones cuánticas en la infraestructura europea EuroQCI y participa en programas de la UE como PQ-REACT y PQ-NEXT.

PQC frente a QKD

Una de las grandes discusiones estratégicas en el ámbito de la seguridad militar gira en torno al mecanismo de protección a elegir: la Criptografía Postcuántica (PQC) o la Distribución Cuántica de Claves (QKD).

La PQC se basa en algoritmos matemáticos complejos que no requieren nuevo hardware y pueden ser ejecutados en dispositivos de uso común, como smartphones, ordenadores o radios tácticas.

Por el contrario, la QKD utiliza las propiedades físicas de los fotones para garantizar un intercambio incondicional de claves, pero exige una infraestructura física especializada y costosa (detectores de fotones únicos, canales dedicados de fibra o enlaces ópticos satelitales).

El nuevo presidente del TSC de OQS sintetiza con precisión la complementariedad de ambas tecnologías: "La criptografía postcuántica representa la respuesta matemática a la amenaza cuántica sobre dispositivos convencionales, mientras que la distribución cuántica de claves es la respuesta física basada en hardware especializado".

Mientras la PQC actúa como la solución de propósito general imprescindible para cubrir la inmensa mayoría de los nodos tácticos de las Fuerzas Armadas, la QKD se perfila como una solución complementaria para enlaces fijos de altísima sensibilidad estratégica.