En las instalaciones de Navantia en Puerto Real, Cádiz, este viernes 18 de septiembre se procederá a la botadura del Buque de Acción Marítima de Intervención Subacuática (BAM-IS) A-21 'Poseidón' de la Armada.
La ceremonia marcará un hito clave para un programa que echó a andar dentro de la maquinaria del Gobierno en el último Consejo de Ministros del año 2020, cuando el Ministerio de Hacienda aprobó el gasto de 167 millones de euros para la construcción del buque.
La aprobación en el Consejo de Ministros se produjo el 11 de octubre de 2021 y Navantia oficializó el corte de chapa a finales de 2024.
Desde entonces, los trabajos han ido cumpliendo todos los hitos hasta la botadura de mañana, que será el prolegómeno de su entrada en servicio prevista para el año que viene en la Base Naval de Cartagena.
"Con el 'Poseidón' perseguimos un doble objetivo: proporcionar a la Armada capacidades avanzadas para el cumplimiento de sus misiones y, al mismo tiempo, fortalecer nuestra Base Industrial y Tecnológica de la Defensa", según ha declarado Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, durante el acto que dio luz verde a la botadura el pasado martes.
El nuevo barco de intervención subacuática será el relevo natural del Buque de Salvamento y Rescate 'Neptuno', igualmente con base en Cartagena, como plataforma especializada y equipada para el salvamento y apoyo al rescate de submarinos.
Será, además, la principal unidad de la Armada española para el apoyo a las operaciones de buceo.
"La adquisición del BAM-IS surgió como una necesidad asociada a los submarinos S-80 con el fin de prestar apoyo y garantizar la seguridad de las dotaciones desde el inicio de su vida operativa", explicaron desde Navantia.
Actualmente, la Armada cuenta oficialmente con el S-81 'Isaac Peral', mientras que el S-82 'Narciso Monturiol' todavía se encuentra en manos de Navantia afrontando sus últimos meses de pruebas y exámenes antes de ser igualmente entregado.
Puesta de quilla
Entre las novedades que incorpora el nuevo BAM-IS se encuentra la capacidad de transportar un minisubmarino de rescate y realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas con vehículos remotamente tripulados hasta 3.000 metros de profundidad.
Además, la embarcación está preparada para "intervención subacuática con mezcla de gases a grandes profundidades, reparaciones submarinas y rescate de objetos sumergidos".
Los equipos elegidos por la Armada e integrados por Navantia en el buque permitirán la "búsqueda, la localización y la identificación de objetos sumergidos", con aplicaciones más allá de las estrictamente militares como puede ser la protección del patrimonio arqueológico.
Otro punto clave es que proporcionará "tratamiento hiperbárico de accidentes de buceo", un escenario en el que la rápida atención médica es clave hasta su traslado a las instalaciones sanitarias en tierra firme.
El buque también servirá para el "adiestramiento de las diferentes unidades de buceo", así como al "apoyo a la enseñanza y certificación de la Escuela Militar de Buceo", también con sede en Cartagena.
Por último, el BAM-IS actuará en misiones de movilidad y contramovilidad —con la limpieza y despliegue de obstáculos submarinos— y brindará "apoyo a las operaciones navales convencionales".
Esta unidad será "el primer buque de la Armada con certificación MOSHIP", recalcan desde Navantia, permitiéndole actuar como buque nodriza de los sistemas de Salvamento y Rescate de submarinos atendiendo tanto a las directrices de la OTAN como de Estados Unidos.
A-20 'Neptuno'
El A-21 'Poseidón' que Navantia bota este mismo viernes relevará de su servicio al A-20 'Neptuno', una embarcación que lleva en la Armada desde 1988.
La embarcación fue construida en Gijón por el astillero Duro Felguera a principios de la década de los 70 del siglo pasado.
Diseñado como un remolcador de altura y buque de aprovisionamiento para el ámbito civil, el Ministerio de Defensa decidió adquirir los buques gemelos 'Amatista' (luego conocido como 'Mar Caribe', un buque auxiliar todavía en servicio) y el 'Amapola' (renombrado primero como 'Mar Rojo' y, finalmente, como 'Neptuno').
El 'Neptuno' ha participado en todo tipo de operaciones fundamentalmente en aguas del Mediterráneo. Entre las más destacadas están las labores de recuperación de los restos del Harrier accidentado en 1998 frente a las costas de Mazarrón en el que perdió la vida el alférez de navío Ángel Marco Hernández.
Más recientemente, en 2019, participó como buque principal en las operaciones de recuperación del C-101 accidentado en la Manga del Mar Menor en el que falleció el comandante Marín, piloto de la Patrulla Águila.
La embarcación cuenta con una eslora de 57 metros y una manga de 11,8 metros. Dispone de dos radares y puede llevar una embarcación semirrígida, una neumática y cuatro balsas salvavidas.
