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Las claves

Las compañías españolas Arquimea y Xicoy han firmado un acuerdo de licenciamiento para la producción de motores de distintos tamaños para aplicaciones militares.

En particular, será Arquimea la encargada de poner en marcha una línea de fabricación de los diseños y desarrollos de Xicoy, con una capacidad industrial prevista de más de 3.000 unidades mensuales.

La planta se dedicará a la producción de motores para uso militar, mientras que Xicoy mantendrá la fabricación de turbojets dirigidos a la industria del aeromodelismo y la aviación general.

Según han explicado en un acuerdo, los motores turbojets contemplados en el acuerdo pueden emplearse como un componente de propulsión en programas de misiles de crucero y drones a reacción.

Con esta capacidad industrial, Arquimea podrá suministrar estos motores a compañías nacionales e internacionales interesadas en desarrollar y producir este tipo de sistemas.

Con la firma, aseguran, se amplía la capacidad de la compañía para atender a programas de defensa que requieren producción en volumen, continuidad de suministro y configuraciones adaptadas a distintos requisitos de empuje y tamaño.

"Este acuerdo representa un paso importante para seguir desarrollando capacidades nacionales en tecnologías críticas para los sistemas no tripulados", ha indicado Manuel Martín, director general del área de defensa de Arquimea.

La colaboración con Xicoy "nos permitirá incorporar soluciones de propulsión avanzadas y ofrecer al sector de defensa sistemas más completos, competitivos y adaptados a sus necesidades operativas", ha proseguido.

Por su parte, Gaspar Espiell, fundador y CEO de Xicoy, ha añadido que "la colaboración con Arquimea nos brinda la oportunidad de aplicar nuestra experiencia en motores a reacción a nuevos desarrollos del ámbito de la defensa".

Espiell también ha indicado su aplicación en "sistemas autónomos", que ampliarán "el alcance de nuestras tecnologías y su aplicación en plataformas no tripuladas".

El anuncio del acuerdo llega tan sólo unas horas después de que Indra presentara el SQUALL, un nuevo misil de crucero con un alcance superior a los 300 kilómetros que se ha diseñado bajo la premisa de una fabricación a bajo coste y en masa.

Sin embargo, no ha trascendido si Indra recurrirá a los propulsores de Arquimea o buscará otro proveedor.