Ucrania prepara una nueva capacidad de ataque para sus futuros cazas Gripen. Especialistas suecos y franceses trabajan en la integración de las bombas de precisión AASM Hammer en estos aviones, una combinación que permitirá a Kiev emplear desde su futura flota una munición que ya conoce y utiliza en combate.
La información, adelantada por Le Figaro y recogida por French Aid to Europe, señala que en los trabajos participan Saab, fabricante del Gripen, y Safran, desarrolladora del AASM Hammer. La adaptación exige garantizar la compatibilidad del arma con los soportes del avión, sus sistemas de gestión de armamento y las interfaces empleadas para transmitir los datos de los objetivos.
El movimiento permitirá ampliar de forma significativa el catálogo de armamento aire-superficie disponible para el Gripen y, al mismo tiempo, evitar el desarrollo de una munición específica para esta plataforma.
El AASM Hammer —Armement Air-Sol Modulaire— es un sistema modular desarrollado por Safran que convierte bombas convencionales de caída libre en municiones guiadas de precisión. Puede instalarse sobre bombas de 125, 250, 500 y 1.000 kilos y dispone de diferentes configuraciones de guiado.
La versión basada en navegación inercial y GPS permite atacar objetivos en distintas condiciones meteorológicas, mientras que las variantes con sensores infrarrojos o guiado láser proporcionan capacidades adicionales durante la fase terminal.
Bomba de alcance extendido AASM Hammer 250 XLR de Safran.
Una de sus principales características es que incorpora un motor de combustible sólido que proporciona empuje tras el lanzamiento y amplía su alcance. En su configuración básica, Safran señala un alcance de más de 70 kilómetros, aunque las prestaciones dependen de la versión, la altitud y la velocidad del avión en el momento del lanzamiento.
Ucrania ya emplea estas municiones desde sus MiG-29 y posteriormente las adaptó también a sus Su-25. Su incorporación al Gripen permitirá trasladar esa experiencia a una plataforma occidental de nueva generación para Kiev.
El Gripen gana peso
La integración del Hammer se produce mientras Ucrania y Suecia avanzan en la incorporación del Gripen a la aviación de combate ucraniana.
Gracias al último préstamo concedido por la Unión Europea, Ucrania adquirirá 20 nuevos aparatos de las variantes E/F de la aeronave y podrá recibirlos a partir del 2030, tal y como anunció el primer ministro de Suecia, Ulf Kristersson, durante una visita al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Saab Gripen
Una vez firmado este acuerdo comercial, que supondrá un desembolso de unos 2.500 millones de euros para Ucrania, Suecia también donará 16 Gripen de las variantes C y D —más antiguos y menos avanzados— a la Fuerza Aérea de Ucrania como parte de la ayuda bilateral.
Pero la ambición es mayor. Ucrania y Saab mantienen negociaciones para un acuerdo que podría alcanzar hasta 150 cazas Gripen, mientras ambos países estudian también una mayor cooperación industrial y la posible localización de parte de la producción y fabricación de componentes en territorio ucraniano a largo plazo.
Mientras tanto, pilotos y personal técnico ucranianos ya se están formando en Suecia para operar y mantener los aviones.
Más armas europeas para Kiev
La adaptación del AASM Hammer añade una nueva dimensión a esta cooperación. Suecia aporta el caza y Francia una de sus principales municiones de ataque de precisión, creando una combinación de capacidades europeas para la futura aviación de combate ucraniana.
El movimiento también refleja la creciente apuesta europea por dotar a Kiev de sistemas que puedan integrarse entre sí.
Para Ucrania, disponer de un Gripen capaz de emplear una munición ya utilizada en combate supone reducir tiempos de adaptación y aprovechar conocimientos adquiridos durante la guerra.
Las nuevas capacidades se sumarán así a una flota que Kiev pretende convertir progresivamente en una fuerza aérea occidental, capaz de combinar cazas modernos, armas de precisión, guerra electrónica y sistemas de apoyo frente a Rusia.
