En el último informe de la Cooperación Estructurada Permanente (más conocida por sus iniciales en inglés PESCO) queda reflejado que la prioridad de los países europeos se centra actualmente en la adquisición conjunta de material militar, la consolidación de la base industrial europea y conseguir la operatividad más inmediata.
Dentro del documento, elaborado por la Agencia Europea de Defensa, el Estado Mayor de la UE y el Servicio Europeo de Acción Exterior, todos ellos como miembros de PESCO, se analizan los 74 proyectos actualmente activos y su evolución durante el último año.
Entre ellos se encuentran los proyectos de defensa en los que España tiene un papel más relevante, como el desarrollo de la European Patrol Corvette (EPC), el del Eurodrone o programas centrados en la protección de infraestructuras críticas submarinas o la ciberdefensa.
"En un contexto marcado por un entorno de seguridad europeo considerablemente deteriorado y por la agenda más amplia de la UE sobre preparación para la defensa, se espera que estas iniciativas generen capacidades militares tangibles, a la velocidad y escala que exige la situación actual", explican.
También recalcan que esta nueva estrategia construida por la Unión Europea supone un cambio de enfoque muy importante, pasando de los esfuerzos fragmentados hacia un "desarrollo de capacidades más coherente".
La PESCO "se está posicionando como un marco que conecta las necesidades de capacidades con el desarrollo industrial", apuntan. Así como el fomento de la "cooperación en armamento" y la definición de las "vías que conducen desde la colaboración en las fases iniciales hasta la adquisición" final de los sistemas por parte de los países.
Músculo naval y aéreo
Entre los programas más importantes que refleja PESCO en el informe se encuentran las grandes plataformas navales y aéreas, donde la industria de defensa española cuenta con un papel fundamental.
Corbeta EPC
En la rama marítima, la Corbeta Europea de Patrulla (EPC) ha dado un paso decisivo en los últimos meses al iniciar su fase de adquisición, conocida en inglés como procurement phase.
El EPC está gestionado a través de la Organización Conjunta de Cooperación en Materia de Armamento (OCCAR) y cuenta con la participación de España —con Navantia como líder industrial del país—, Italia, Francia y Grecia.
El objetivo del programa es el desarrollo y construcción en serie de buques de patrulla modulares y estandarizados entre los participantes. Con este tipo de programas, además de estandarización e interoperabilidad entre aliados, también se busca el abaratamiento de los costes, principalmente en las primeras fases.
Con ello se crean economías de escala y, en el futuro, también se abaratarán los costes de sostenimiento a lo largo del ciclo de vida útil.
Por otro lado, el programa Eurodrone se ha erigido como uno de los pilares del futuro sistema aéreo no tripulado de gran autonomía y altitud de vuelo media de la UE.
Según recoge PESCO, el desarrollo avanza según el cronograma fijado. El Eurodrone ha estado muy de actualidad en los últimos meses, esencialmente por las malas relaciones entre Francia y Alemania respecto al malogrado FCAS, que han terminado por afectar también a este programa.
Antes incluso de la cancelación del FCAS, París ya anunció la eliminación de la financiación prevista para adquirir estos sistemas hasta 2035 alegando la aparición de alternativas más económicas y mejor adaptadas a los escenarios de guerra de alta intensidad.
En España, el Eurodrone está liderado por Airbus Defence and Space, aunque cuenta con la participación de otras compañías como Indra, Grupo Oesía o Sener; todas ellas clave para el desarrollo de subsistemas.
"El Eurodrone se alinea estrechamente con las actividades de la OCCAR, centrando la colaboración posterior al desarrollo en operaciones, adiestramiento y logística para la fase de entrada en servicio a partir de 2030", indican.
Lecciones de guerra híbrida
Además de los dominios aéreo y marítimo, el balance recién publicado por la PESCO sitúa en primera línea de prioridad la respuesta ante las vulnerabilidades críticas puestas de manifiesto por las dinámicas recientes de conflicto.
Una de las áreas identificadas más significativas es la protección de infraestructuras subacuáticas a través del programa CSIP (Critical Seabed Infrastructure Protection).
Ante el riesgo probado de sabotajes a cables de fibra óptica y conducciones de combustibles fósiles en aguas comunitarias, el proyecto en el que también participa España ha completado con éxito algunas demostraciones tecnológicas.
"La Protección de Infraestructuras Submarinas Críticas ha logrado avances significativos colaborando con la industria y preparando una demostración operativa para ofrecer soluciones tecnológicas de vanguardia", apuntan.
El CSIP se ha erigido como la "espina dorsal" de la nueva iniciativa europea de Defensa Marítima y de Fondos Marinos (IMSD) y tiene el objetivo de desarrollar capacidades de conciencia situacional permanente y la protección de infraestructura submarina.
De forma paralela, el dominio ciberespacial tiene su área de trabajo con el Centro de Coordinación del Ciberespacio, también con participación española a través de capacidades técnicas y de inteligencia.
El CIDCC ha cristalizado en el Centro Europeo de Coordinación de Ciberdefensa (EU CDCC), una estructura comunitaria permanente integrada en el Estado Mayor de la Unión Europea.
Asimismo, la plataforma de intercambio de información sobre ciberamenazas y respuesta a incidentes (CTISP) se encuentra en su etapa final mediante la compra directa del software por parte de las autoridades de adquisición nacionales para su despliegue en las redes de mando operativas.
