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Las claves

Entre las lecciones más importantes extraídas de las guerras en Irán y Ucrania se encuentra la necesidad de disponer de sistemas antidrones de bajo coste y fabricación en masa. A ambos requisitos responde la extremeña ARMMO con su sistema BANDIT X que continúa desarrollándose para mejorar sus capacidades.

Las capacidades del dron interceptor fueron validadas en Eslovaquia, en el marco de la Eastern Flank Deterrence Initiative (EFDI), liderada por NATO LANDCOM, donde la compañía participó en algunos ejercicios de neutralización cinética de amenazas UAS y la protección táctica frente a amenazas aéreas.

ARMMO también acaba de anunciar que el BANDIT X ya tiene asignado el NATO Stock Number dentro de la Alianza que permite una mejor integración en la cadena logística militar.

Tras estos hitos, explican, la compañía presenta ahora una nueva evolución del BANDIT X, concebida sobre una arquitectura evolutiva que permitirá incrementar progresivamente sus prestaciones, al mismo tiempo que mantendrá como elementos fundamentales la autonomía, navegación, comunicaciones resilientes y operación colaborativa.

BANDIT X "ha sido concebido como una plataforma evolutiva capaz de adaptarse con rapidez a la transformación de las amenazas aéreas no tripuladas", indican.

La configuración actual contempla una velocidad máxima superior a los 360 kilómetros por hora, con un alcance de entre 50 y 60 kilómetros y una capacidad de carga útil de hasta 0,8 kilogramos.

Sin embargo, la evolución prevista por ARMMO apunta a 420 kilómetros por hora de velocidad máxima y hasta 1 kilogramo de capacidad de carga.

"El objetivo es desarrollar una familia de interceptores progresivamente más rápidos, autónomos y resilientes", afirman, "combinando prestaciones cinéticas con autonomía embarcada, resistente frente a guerra electrónica y capacidad de operar de manera coordinada con otros sistemas".

Precisamente esta operación en entornos comprometidos electrónicamente es una de las prioridades en la que más está trabajando la compañía, cuyo principal elemento es su "arquitectura de autonomía embarcada".

El sistema está diseñado para que las funciones críticas de navegación y ejecución de misión puedan desarrollarse localmente y en tiempo real, reduciendo así la dependencia de una conexión permanente con la estación de control o el operador.

Además, la arquitectura está concebida para "aumentar la continuidad operativa en escenarios caracterizados por jamming", incluyendo técnicas de inhibición de comunicaciones o degradación y pérdida de los sistemas satelitales de posicionamiento.

Entre sus capacidades se incluyen navegación autónoma embarcada; operación en entornos con conexión GNSS denegada; comunicaciones resilientes frente a jamming; guiado terminal autónomo; reconocimiento y seguimiento de UAS; operación colaborativa multi-sistema; y capacidad de operación coordinada en enjambre.

Fábrica cognitiva

Otro de los campos en los que está trabajando la compañía extremeña es el de anticiparse a las amenazas para desarrollar soluciones que se adapten a cada momento y escenario y de la forma más rápida posible.

Dentro de esta estrategia, ARMMO está desarrollando el concepto de Fábrica Cognitiva, una evolución del modelo industrial tradicional en defensa que conecta el análisis geopolítico, la inteligencia tecnológica, la ingeniería, la fabricación y la experiencia operativa.

"La prioridad es analizar de forma permanente y prácticamente en tiempo real la evolución de las situaciones geopolíticas, los escenarios operativos y las nuevas amenazas. Todo ello para identificar rápidamente las capacidades que requieren las Fuerzas Armadas y "transformar ese conocimiento en soluciones reales, industrializables y desplegables en tiempo récord".

Este modelo, afirman, busca reducir radicalmente el ciclo existente entre la aparición de una nueva necesidad operativa y el desarrollo de una respuesta tecnológica efectiva.