La Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF, por sus siglas en inglés) ha puesto en marcha la modernización de la Base Aérea Ellsworth, en Dakota del Sur, mediante el desembolso de 2.000 millones de dólares (1.732 millones de euros) para convertir esta instalación en la primera base operativa del futuro bombardero furtivo B-21 Raider, próximo a entrar en servicio activo tras años de desarrollo.
Este megaproyecto busca preparar a la aviación estadounidense para llevar a cabo misiones tanto convencionales como nucleares de largo alcance, garantizando una presencia disuasoria global coordinada desde el propio territorio continental.
El impulso definitivo a esta transición tuvo lugar a principios de mes con la activación formal del Destacamento de Integración 1 del B-21. Esta nueva unidad especializada asume la responsabilidad de articular los recursos de infraestructura, los sistemas de comunicaciones seguras, la logística, el entrenamiento del personal y los estrictos protocolos de mantenimiento e integración nuclear.
De este modo, Ellsworth se consolida como un centro militar listo para el combate de cara a las primeras entregas de las aeronaves, proyectadas para el año 2027.
Entre las inversiones destacan instalaciones de alta tecnología diseñadas para preservar el perfil furtivo del avión, como un centro de restauración de baja observabilidad y un hangar especializado de mantenimiento general.
Estas infraestructuras son clave para mantener la capacidad del Raider de penetrar en espacios aéreos fuertemente defendidos sin ser detectado por los radares de última generación ni ser interceptado por sistemas de misiles tierra-aire.
El desarrollo del B-21 Raider, a cargo de Northrop Grumman, representa el relevo generacional de los históricos bombarderos B-1B Lancer y B-2 Spirit. Con un diseño de ala volante y una arquitectura de sistemas abiertos que facilita la actualización continua de su software y armamento, la aeronave está pensada para operar junto a los modernizados B-52J.
Aunque los detalles precisos sobre su alcance o carga útil se mantienen en reserva, se sabe que el reabastecimiento en vuelo será vital para su esquema operativo. Esta capacidad permitirá al Raider despegar desde el corazón de Estados Unidos y alcanzar teatros de operaciones complejos, como el Indo-Pacífico o Europa, reduciendo la dependencia de bases en el extranjero.
El esfuerzo desplegado en Ellsworth no solo servirá para desplegar la primera flota operativa de al menos 100 unidades planeadas, sino que establecerá el modelo estandarizado de entrenamiento y mantenimiento que posteriormente se replicará en las bases aéreas de Whiteman y Dyess.
